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    Si contratan a alguien para hacer lobby será porque es bueno para eso, no tiene que ver necesariamente con liderazgos en los temas y escalas que supone la actividad que se le pide. Claro, la trayectoria de un lobbista enviado por el Secretario General de la ONU debe ser por lo menos a primer nivel en algún Estado miembro. Por esto, están demás las explicaciones que sostienen críticas, rechazos o champañazos en honor a la nominación de Ricardo Lagos Escobar como Enviado Espacial para el Cambio Climático de Ban Ki Moon. Puede sonar inaceptable pero es así, está demás.


    ricardolagos
    Lo cierto es que es un trabajo de lobbista que tiene directa relación con los avatares políticos de un problema que hasta ahora habían podido manejar no sin duros enfrentamientos con los políticos, científicos y expertos a nivel internacional. Lo central entonces es preguntarse por qué es necesario este grupo en este momento a nivel internacional para tratar de anticipar de alguna manera las futuras noticias relacionadas.

    En primer lugar La ONU ya había confiado el estudio del calenamiento global a una comisión intergubernamental por allá por 1988. Sin embargo, y luego del año (2005) más caliente del milenio, los ritmos se aceleraron y un total de 2.500 científicos de todo el mundo permitió llegar a dos informes sobre el tema. En ellos, el Panel Intergubernamnetal sobre Cambio Climático concluye con datos alarmantes que el calentamiento global es producto de la actividad humana de las últimas generaciones en especial. El 2 de febrero pasado, la primera parte del informe decía que “los niveles de emisión de estos gases a la atmósfera son los mayores de los últimos 650.000 años”.

    Una segunda parte y final del informe fue entregada el 6 de abril de 2007. Allí se inisitía en la certeza de las cifras que destacaba los efectos en la salud y subsistencia de cada vez más amplias porciones de poblaciones humanas.

    Ambas oportunidades fueron fruto de largas esperas mientras los representantes políticos debatían cada conclusión, lo que no deja lugar a dudas de cuál seguirá siendo el devenir de este debate para la aplicación de sus medidas. En cada caso los expertos lograron importantes avances ante los representantes de fuertes gobiernos que miden su interés económico cada vez que participan de un foro global.

    Para el primer informe, Estados Unidos, China y Arabia Saudí vetaron cualquier alusión a la reacción en cadena del metano congelado en el fondo del mar. En el segundo los expertos pudieron imponer la idea de certeza respecto de los efectos ya en curso del calentamiento global, a pesar de la posición de China que estuvo a punto de eliminar la posibilidad de que se llegara a la firma de las conclusiones.

    China ha sido denunciado más de una vez por estas prácticas. La última voz que los delata fue la del Premio Nobel de Química (1995), Mario Molina, quien descubrió el agujero en la capa de ozono. Molina analizó el informe de Naciones Unidas en la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático organizada por el gobierno vasco en abril pasado. China, explicó, debe hacer cambios profundos para detener su crecimiento económico. Si siguiera creciendo al ritmo actual, hacia el 2099 consumirían más del doble del papel que actualmente se usa en el mundo. Además consumirian el 80 por ciento del grano producido en el mundo en la cosecha de 2004. Aún más, si hoy se consumen en el mundo 84 millones de barriles de petroleo diarios, sólo China en su ritmo de crecimiento podría llegar a 99 millones de barriles diarios hacia el fin de siglo.

    Hablamos de una economía que creció según la Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, a un 10,7% y que sólo sería la primera economía del mundo hacia el 2040. Por ahora hay tres economías por sobre ella, Estados Unidos, Japón y Alemania. Entonces, los intereses que se jugarán en este nuevo escenario de acuerdo mundial sobre el calentamiento global son inimaginables. Lo que sí se puede anticipar es que será mucho más fuerte el rechazo a las propuestas de cambio que a los diagnósticos.

    Los lobbistas de la ONU, por lo tanto sólo cumplen un tipo de movimiento en el ajedrez que se inicia. La decisión de nombrar enviados especiales para el calentamiento global en la ONU deberá ser complementada por otras vías que no desperdicien la capacidad ya construida por los equipos científicos a la hora de convencer al mundo de las urgencias de estas décadas límites.

    Quizás la decisión de la Comisión Europea resulte más simple, pero a la vez decisiva en esta línea. José Manuel Durâo Barroso, el actual presidente de la Comisión Europea ha nombrado un grupo internacional de académicos que lo asesorarán directamente sobre el tema. Entre ellos se encuentran el suizo Carlo Rubbia, Premio Nobel da Física em 1984; el frances Claude Mandil, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía; Nicholas Stern, consejero del gobierno británico sobre Economía de las Alteraciones Climáticas; y el filósofo portugués Viriato Soromenho-Marques, entre otros. Este grupo se ha estado reuniendo desde marzo pasado y representa una selección de alto nivel en la preparación y capacidad reflexiva probada, que augura una profundización de la política europea en el camino de la identificación de metas en la rebaja de emisión de gases a la atmósfera y utilización de energía alternativa ya planteada en marzo por la presidencia de la Unión Europea.

    Mientras tanto, el anuncio del Secretario General de la ONU de organizar un equipo político para dialogar con los gobiernos sobre el tema coincide por ironía del destino con la publicación en la revista Geophysical Research Letters de un estudio que identifica un derretimiento del Ártico, 30 veces más acelerado que las previsiones de la ONU. Uno de los autores es Ted Scambos quien en 2002 observó el colapso de la barrera de hielo Larsen B en el mar de Weddell en la Antártica, primer registro en imágenes de la gran amenaza que hoy parece dar trabajo a conscientes e indiferentes de otros tiempos en que el medio ambiente no era tema.

    La crisis global que era explicada entre los interesados y en las aulas de las universidades ahora pasan a otros tableros. Así, el ritmo de las decisiones políticas actuales está desatado, lo cual no significa que sea suficiente. A diferencia de las señales que ya viene enviando la Unión Europea, los anuncios del Secretario General de la ONU pueden ser simplemente movidas de peones en la gran partida con los poderosos del tiempo del imperio, que en algún momento tendrán que realizar sus movimientos. Estos momentos deben interesarnos porque de ellos depende parte importante de nuestro futuro.

    Víctor Godoi

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