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    Los indígenas de la comarca Embera-Wounaan, en la selva panameña del Darién, defendieron hoy que el manejo y comercialización de sus bosques es “sostenible” y cumple con estándares internacionales de conservación, pese a las recientes acusaciones de supuesta tala ilegal e indiscriminada.

    “Sí hay un problema de deforestación, sí hay un problema de tala ilegal, pero es fuera de la comarca Embera-Wounaan, es en el resto del Darién”, aseguró Héctor Huertas, asesor jurídico del congreso, la entidad política que gobierna de manera autónoma.

    En la comarca existen cinco planes de manejo forestal sostenible, que cubren cerca de 100.000 hectáreas de bosques y están avalados por organizaciones internacionales como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), explicó.

    Estos planes, apuntó, planifican un aprovechamiento sostenible de los recursos forestales y ayudan a la comunidad a prosperar, pues obtienen ingresos de la venta controlada de madera.

    “Como se han levantado injurias y calumnias sobre las comunidades, tememos que el Estado suspenda esos planes de aprovechamiento forestal, lo que sería un atentado contra el desarrollo comunitario”, insistió.

    Varios medios locales publicaron recientemente sendos reportajes en los que denunciaban que el Ministerio de Ambiente había autorizado una tala masiva de árboles en el Darién, algo que la institución negó.

    “En la comarca Embera-Wounaan nosotros tenemos muy claro que no podemos derribar un árbol que no esté censado para ser talado. Nos exponemos a multas de 5.000 dólares por cada árbol”, sostuvo en la misma rueda de prensa el cacique general de la comarca, Edilfonso Aji.

    El Darién, una intrincada selva que hace de frontera natural con Colombia, es una zona muy expuesta a la deforestación, en la que crecen especies de árboles altamente cotizadas en Asia, Estados Unidos y Europa como el bálsamo, la caoba nacional o el cocobolo, cuya extracción está prohibida desde hace varios años.

    Desde 1980, además, es el parque nacional más grande de Centroamérica, con 579.000 hectáreas, declarado Patrimonio Mundial en 1981 por la Unesco y Reserva de la Biosfera en 1982.

    Los indígenas también negaron que estén vendiendo sus permisos de aprovechamiento forestal y dijeron que la organización WWF, junto con el ministerio, les ha ayudado a implementar un sistema de trazabilidad y control forestal que permitirá seguir la trayectoria de la madera.

    En Panamá existen cerca de 400.000 indígenas, que representan alrededor del 11% de la población total y que se agrupan en siete etnias principales: Emberá, Wounaan, Guna, Ngäbe, Buglé, Naso y Bri-Bri.

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