• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    La Fundación Empresarios por la Educación (Fexe) presentó el informe “Reflexiones sobre educación en Colombia 2010-2018“, en el que analiza y pone en evidencia las profundas desigualdades que todavía persisten en el acceso y la calidad del sistema educativo en ese país.

    Los investigadores hacen énfasis en las condiciones de tres grupos poblacionales específicos: campesinos, indígenas y afrodescendientes, y personas en situación de discapacidad. Según el informe publicado por el portal América Economía, los colombianos deben ser capaces de transformar esta sociedad todavía excluyente y desigual, a través de la educación.

    Esta estrategia es la única que permitirá que “todos los niños de Colombia empiecen la carrera de la vida en la misma línea de partida”, dijo Camilo Celia, uno de los autores dela investigación presentada ante la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

    Celia advierte que la desigualdad en materia de educación es “una correa de transmisión intergeneracional de la desigualdad de capacidades y oportunidades y, al mismo tiempo, un mecanismo clave que perpetúa la baja productividad de los países”.

    Las cifras reflejan que en 2016 el promedio de años de educación en una zona rural era de 5,5 años por estudiante; mientras en una zona urbana era de 9,6. “Un niño de la ciudad está recibiendo más de un 50 % de educación adicional que uno del campo”, señala el informe.

    Además, el 13,8 % de los niños campesinos entre 12 y 15 años están fuera del sistema de educación secundaria, y el 11,5 % de las personas del campo mayores de 15 años no sabe leer ni escribir. En las zonas urbanas este porcentaje es solo de 3,2 %.

    La situación educativa de los indígenas y afrodescendientes es aún más crítica. Según el estudio, el 86 % de esta población en Colombia no tiene acceso a educación pertinente a su cultura, su contexto y su cosmovisión, y el 30 % de la población indígena no tiene ningún tipo de educación formal.

    Según estas cifras, el 32 % del total de los indígenas en este país suramericano, no sabe leer ni escribir. Los jóvenes de las comunidades afrodescendientes sufren también las desigualdades del sistema educativo. El “27 % de los afrocolombianos entre 15 y 16 años está por fuera de la educación media”.

    Sin embargo, las cifras más sorprendentes de la investigación son tal vez las de las personas con discapacidad. El “41 % de los jóvenes entre los 5 y los 19 años con algún tipo de discapacidad no están escolarizados”.

    Como si fuera poco, los investigadores encontraron que solo el 12 % de los adolescentes en situación de discapacidad asiste a la escuela y que nada más el 5,4 % de estas personas alcanzó el nivel de educación superior. Es decir, aproximadamente 130.000 de los 2.600.000 personas con discapacidad que viven en Colombia han terminado la universidad.

    Nuestro sistema educativo es inequitativo y reproduce la inequidad. No se trata solamente de crear un mismo marco legal que unifique los derechos para toda la población, sino de dar un trato diferenciado y preferente a los más vulnerables”, se lee en el informe.

    Una de las conclusiones principales de los investigadores es que estas poblaciones, tradicionalmente excluidas de los debates de la política pública, deben ser incluidas inmediatamente si se quiere romper el ciclo de la inequidad en el país.

    “Se trata de construir una política pública que nos muestre el camino para comenzar a cerrar brechas entre la educación pública y privada y dentro de la pública, entre la urbana y la rural, que comprenda que los bajos resultados de aprendizaje exigen una mirada crítica”.

    La invitación, al final, es a construir un país en el que ser indígena o afro, tener una condición de discapacidad o estar en condición de pobreza no sea un factor que limite las opciones de vida. “Necesitamos un sistema educativo que se adapte a los requerimientos de las poblaciones y de los territorios y no que busque que estos se adapten a él”, concluye el estudio.

    Unos 400 indígenas del Chocó desplazados por violencia entre narcotraficantes y guerrilleros

    La desigualdad educativa en México impacta en los niños indígenas

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...