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    A 800 metros de profundidad bajo el hielo de la Antártica, sumergido en la oscuridad y el frío, el lago Whillans permaneció aislado de la superficie durante miles de años. Un grupo de investigadores descubrieron que allí viven cerca de 4.000 especies de microbios en aguas que tienen una temperatura de 0 grados.

    “Dado que se estima que hay más de 400 lagos subglaciares y numerosos ríos bajo el casquete polar de la Antártida, este tipo de ecosistema podría ser frecuente”, destacó el estudio publicado el pasado miércoles en la revista Nature.

    El análisis del agua y los sedimentos recogidos en el lago puso en evidencia la existencia de una “comunidad microbiana” de una asombrosa complejidad. Muchas de las bacterias que componen este caldo de cultivo glaciar son capaces de utilizar los minerales del subsuelo para producir su energía vital y obtener en el CO2 el carbono necesario para subsistir.

    Desde hace décadas, el equipo del proyecto WISSARD intenta determinar si ciertas formas de vida pudieron perdurar o evolucionar por separado bajo las inmensas extensiones congeladas de la Antártida.

    Los investigadores, la mayoría de nacionalidad norteamericana, utilizaron un sistema de inyección de agua caliente filtrada y desinfectada con rayos ultravioleta para excavar en el hielo que cubre el lago un pozo de 60 cm de diámetro. Aseguran haber limpiado rigurosamente sus aparatos y herramientas en cada operación.

    Sumergida a 800 metros de profundidad bajo el hielo de la Antártida existe una parte aún inexplorada de nuestra biosfera. El proyecto WISSARD ha revelado una muestra de vida microbiana oculta bajo los más de 13 millones de km2 de casquete polar”, explicó Brent Christner, uno de los principales autores del estudio, en un comunicado de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF) de Estados Unidos.

    Un análisis genético de los microorganismos presentes en el agua del lago permitió identificar la presencia de 3.931 microbios o familias de microbios. De ese total, un 87% pertenece a la familia de las bacterias y un 3,6% se clasificaron en la de las Archaea, también denominadas “arqueobacterias” aunque sus mecanismos biológicos sean bastante diferentes de las bacterias. Unos 793 organismos no pudieron ser clasificados.

     

    “El descubrimiento de un ecosistema rico y complejo en un medio al parecer tan estéril como la Antártida plantea interrogantes acerca de la existencia de microbios que se alimentan de las rocas bajo el hielo que cubre los cuerpos celestes como Marte, por ejemplo”, estimó en un comentario publicado por separado por Nature el glaciólogo británico Martyn Tranter. No por casualidad la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) también participó en el proyecto.

    Dominan las arqueas

    Los análisis de ADN revelaron que los organismos dominantes son arqueas, uno de los tres dominios de la vida, junto a las bacterias y eucariontes. Muchas de estas arqueas subglaciales utilizan laenergía de los enlaces químicos de amonio para fijar el dióxido de carbono e impulsar otros procesos metabólicos. Otro grupo de microorganismos utiliza la energía y el carbono en elmetano para vivir. Según Priscu, la fuente de amonio y metano es probable que provenga de la descomposición de la materia orgánica depositada en la zona cientos de miles de años atrás, cuando la Antártida era más cálida y el mar inundó la Antártida occidental. En este sentido, John Priscu señaló que si la Antártida continúa calentándose, grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero, serán liberadas a la atmósfera, intensificando el cambio climático.

    Además, el estudio aporta nuevas pistas sobre la conectividad del lago Whillans, revelando que el lago forma parte de una red de tres grandes reservas bajo la corriente de hielo Whillans, que regula el transporte de agua hasta un estuario subglacial -donde se mezcla el agua dulce y la salada- y que une el sistema acuático subglacial con el océano por debajo de la plataforma de hielo de Ross. La comprensión de este vasto sistema acuático de ríos y lagos debajo del hielo en la Antártida es clave para entender el efecto en la estabilidad del manto de hielo, amenazado por el calentamiento global.

    Microbios “come rocas”

    En este sentido, los investigadores han comprobado que durante dos episodios de drenaje diferentes en 2006 y 2009, el lago subglacial Whillans descargó 0,15 kilómetros cúbicos de agua durante unos seis meses, haciendo que el nivel del lago bajara en ambas ocasiones unos 5 metros.

    Este hallazgo tiene implicaciones para la vida en otros ecosistemas extremos, ya sean terrestres o extraterrestres, explican los investigadores, pues estos microbios «come rocas» pueden existir bajo las capas de hielo de otros planetas, como Marte. Para Priscu, “esta investigación podría transformar la manera en que vemos el quinto continente más grande del planeta”.

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