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    Las bebidas alcohólicas siempre han ido acompañadas de mitos. Quizás es normal, teniendo en cuenta el volumen de alcohol que se bebe en la mayoría de sociedades del primer mundo. Pero ya ha llegado la hora de desmentir algunos con un poco de rigor:

    1. La cerveza genera, naturalmente, barriga cervecera. FALSO

    Se llama barriga cervecera… pues la genera la cerveza y no se hable más. Como esto no suena muy científico, un equipo de investigadores británicos y checos estudió a 2.000 ciudadanos checos. Compararon sus hábitos de consumo de alcohol, en especial cerveza, y su figura. Resulta que no se halló ninguna relación entre una cosa y otra.

    Sí que es verdad que la cerveza contiene calorías y que éstas engordan, pero el efecto no es distinto del de cualquier otra bebida o comida calórica. Lo que sí parece ser cierto es que cada persona asume la grasa de forma distinta y algunas, genéticamente, son más tendentes a almacenarla en la tripa.

    2. La absenta es una bebida alucinógena. FALSO

    El París de finales de siglo XIX y principios del siglo XX estuvo lleno de artistas, y gente que no eran artistas, que bebían absenta y tenían alucinaciones. De hecho la llamaban El hada verde. Lo cierto es que lleva trazas muy pequeñas de un aceite, la tujona, que en grandes cantidades puede ser tóxico. En todo caso, como tantas otras sustancias que tomamos cada día.

    ¿Y, entonces, que le da esa reputación? Pues parece ser que se popularizó por su altísima graduación (esto es bien real), sus precios populares y porque los efectos del alcoholismo extremo de algunos de sus bebedores comportaban síntomas que van más allá de una mera borrachera. Además, muchos de sus bebedores tomaban otras sustancias estupefacientes.

    3. Los estadounidenses se emborrachan con otras cervezas porque las suyas apenas tienen graduación. FALSO

    Que los estadounidenses se están emborrachando en este preciso instante en tu pueblo o tu playa, eso es cierto sin más. Pero, probablemente, los australianos también, y seguramente tú lo hagas dentro de un rato.

    La cuestión es que en Estados Unidos miden la graduación alcohólica por peso, mientras que en casi todos los demás lugares del mundo lo medimos por volumen. Si sólo nos fijamos en el porcentaje de la etiqueta puede parecer que en EE.UU. no vayan a aguantar una cañita. Pero no es cierto.

    4. Un traguito es bueno antes de ir a dormir. FALSO

    Después de un día de problemas por aquí y estrés por allá has podido cenar y antes de ir a dormir… ¡te das un premio! Vaso largo, cubitos, y un chorrito (largo) de tu bebida favorita. Para dormir como un niño.

    Lo cierto es que probablemente tu sueño no mejore. Durante las primeras horas tu cuerpo se dedicara a metabolizar el alcohol y cuando acabe… toda esa energía derivará en peor sueño que puede incluir pesadillas, sudores, ronquidos e insomnio.

    5. No hay cura para las resacas. FALSO

    Tenemos una noticia buena y una mala. La buena es que hay cura contra la resaca. Los científicos del Centre for Life de Newcastle (Inglaterra) demostraron que los carbohidratos y las proteínas ayudan a superar las resacas. De hecho, lo dijeron de una forma más británica: “Un sándwich de tocino es el mejor remedio contra la resaca”.

    Parece ser que los carbohidratos y las proteínas te ofrecerán aminoácidos que te ayudarán a metabolizar mejor el alcohol. ¿La mala noticia? Que no tendrás barriga cervecera, como decíamos antes… sino barriga a secas.

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