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    Consumidores venezolanos llamaron a boicotear este lunes 9 de julio la compra de productos y bienes de servicios, para combatir la hiperinflación que azota a ese país suramericano, como parte la “guerra económica”, tal cual ha sido denominada por sectores políticos y sociales de esa nación.

    El llamado “Únete a compras cero” ha sido realizado a través de las redes sociales y pide a los consumidores a no comprar este lunes productos alimenticios y de otra índoles, para enviar un mensaje de rechazo al aumento desmedido diario de los precios de todos los bienes de consumo en el país caribeño.

    “De manera sencilla, sabes que el mercado no es otra cosa que el encuentro de la oferta y la demanda”, se indica en el mensaje que ha circulado por Whatsapp, también Twitter.

    “¿Que pasaría si un día la demanda (nosotras y nosotros) no aparece. Con su ‘hiperinflación inducida’ quieren crear frustración, depresión y hasta rabia, quieren que no podamos comprar”, reflexionaron.

    “Queremos que (el presidente Nicolás) Maduro haga algo, que controle los precios, pero es imposible, no puede haber un fiscal para cada comercio, para cada bachaquero (como se le llama, ahora, a los especuladores en Venezuela). Proponemos que nosotras y nosotros, asumamos el control: COMPRAS CERO”

    Explicaron que “ese día (9 de julio) ninguna/ninguno compra nada en ninguna parte, la siguiente semana lo repetimos por dos días”, señaló el mensaje.

    “Se imaginan, por ejemplo, todos los Farmatodo, Unicasa y Gama Express (reconocidas cadenas comerciales de ese país) vacíos por un día”.

    Pidieron: “Hagámoslo, consciente y organizadamente que la demanda no aparezca: DÍA DE COMPRAS CERO este 9 de julio”, invita el mensaje.

    2016, una convocatoria fallida en Venezuela

    No es la primera vez en la historia más reciente de esa nación, que los consumidores de productos y usuarios de bienes, invitan a un boicot en medio del agresivo proceso inflacionario que atraviesa Venezuela, promovido desde exterior y en el interior de ese país.

    Una de las convocatorias de este tipo de presión económica y social de mayor resonancia mediática, se produjo en agosto del 2016.

    En aquella oportunidad se planteó el bloqueo por rubro y por fechas, primero los plátanos o bananos, luego el tomate y pimientos, la cebolla, los ajos y el cebollín, pero no resultó.

    Entre finales de junio y primeros días del mes de julio del presente 2018, se llamó a boicotear la compra de huevos y para este 9 de julio ha sido un llamado general a no comprar productos de consumo.

    De Irlanda al Suráfrica, la larga historia del boicot

    Entre 1879 y 1890, en plena guerra agraria de Europa, Charles Boycott era el encargado de las fincas de un terrateniente que vivía fuera de Irlanda.

    Boycott se negó a mejorar las condiciones de sus trabajadores y los campesinos se negaron, a su vez, a recoger la cosecha.

    El encargado le pagó a los trabajadores del Norte de ese país para que lo hicieran.

    No obstante, los comercios de Irlanda también dejaron de venderle comida, el mismísimo cartero no le llevó más el correo y el miedo a la quiebra le hizo entrar en pánico.

    “La iniciativa que lleva su nombre busca lograr más o menos lo mismo”, explicó la investigadora social Jessica Dos Santos en el artículo “¿Es posible un boicot comercial en Venezuela?”, publicado el 20 de agosto de 2016 en el periódico económico “15 y último”.

    Mahatma Gandhi lideró un boicot contra Gran Bretaña. Foto Web.

    Una de estas iniciativas más recordadas la lideró Mahatma Gandhi en 1915, cuando llamó a la India a boicotear todos los productos británicos, para revitalizar las industrias nacionales.

    También están los emprendidos en Estados Unidos (EE.UU) y en Sudáfrica, durante los años de la segregación racial oficial en ambos países.

    En 1955 Rosa Parks, una costurera negra, de Alabama, en los EE. UU., se negó a cederle su asiento en el autobús a un hombre blanco, el conductor llamó a la policía y la mujer fue arrestada, pero la comunidad afrodescendiente, con Martin Luther King al frente, tomó las calles e inició un boicot contra esa línea de buses que a los pocos días había disminuido el 65% de sus ganancias.

    Más recientemente, durante el Apartheid en Sudáfrica, en la segunda década del siglo XX, llamaron a ciudadanos del mundo, empresas y gobiernos de diversos países a retirar el dinero de los bancos que poseían filiales en la nación surafricana y no comercializar con sus empresas.

    Otra iniciativa contra ese país por el Apartheid, fue la exclusión de los Juegos Olímpicos desde 1964 y de las competencias internacionales de rugby y cricket desde 1970.

    Boicot, una respuesta necesaria en Venezuela

    “Se supone que un ‘boicot’ consiste, entonces, en negarse a comprar o practicar cualquier tipo de relación comercial con un individuo o empresa”, explicó Jessica Dos Santos.

    Dijo que la duración y alcance del boicot suelen variar tanto como las razones que lo originan, algunas son estrictamente económicas, mientras que otras caen en lo ético, “aunque pensándolo bien”, agregó “el dinero pareciera poner a prueba todos los principios”.

    Enfatizó que “muchos boicots poseen una fuerte carga de consciencia, pero también otra de profunda de necesidad”.

    En el caso de Venezuela, aseveró, se ha vuelto este recurso una imperiosa necesidad, pero sin resultados positivos aún para la población.

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