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    Diez trabajadores del campo, de los que llegaron a Caracas en la llamada “Marcha Campesina Admirable”, comenzaron este 11 de septiembre una huelga de hambre debido al poco avance en las mesas de trabajo instaladas en la Vicepresidencia de la República para atender sus demandas.

    Han pasado 40 días desde que el presidente Nicolás Maduro asumió públicamente el compromiso ante un campesinado que se declaró en emergencia por la crítica situación que vienen confrontando.

    El Mandatario designó entonces a su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, y al presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, para que se encargaran de los aspectos tratados en el encuentro. Fuera de eso quedó el ministerio de Agricultura Productiva y Tierras, a cargo de Wilmar Castro Soteldo, con quien tienen profundas diferencias.

    Cuatro mesas de trabajo se instalaron sobre Sicariato, Tierras, Judicialización y Producción. Los campesinos propusieron una quinta mesa que llamaron “Política” para trabajar allí la reestructuración del ministerio del área y sus entes adscritos, especialmente el Instituto Nacional de Tierras, que preside el sobrino de Castro Soteldo, Luis Soteldo. Nada se ha concretado.

    Desde el 2 de agosto los impulsores de la “Marcha Campesina Admirable” se quedaron en Caracas para luchar porque la palabra empeñada del presidente Maduro sea respetada ya que, según afirman, “no les paran”.

    El dirigente de la Plataforma Campesina, Arbonio Ortega, manifestó que les “duele en el alma tener que dar reportes negativos pero entendemos que es por falta de voluntad política y no por culpa del Presidente de la República”.

    “Es una declaración de guerra al presidente Maduro”, afirmó Ortega, en referencia al maltrato de los cuerpos de seguridad del Estado sobre el campesino, en beneficio de los latifundistas que alimentan la guerra económica.

    “Tomamos la determinación de ir a la huelga de hambre -agregó Ortega- porque la compañera responsable designada, Luz Escarrá, pateó la mesa, llevaba todo muy lento, como para ayudar al terrateniente y al latifundista, no para beneficiar al campesino, no como lo dijo el Presidente, que si era necesario dictaría un decreto, pues tendrá que hacerlo para que se pueda cumplir su palabra. Y no le estamos echando la culpa a Delcy Rodríguez ni a Diosdado Cabello, sino a los compañeros que ellos designaron”.

    Ortega, en compañía de Jesús Osorio, Nieves Ríos, Neyda Rodríguez y un nutrido grupo de campesinos, ofreció sus declaraciones ante pocos medios de comunicación, ya que aparentemente el cerco mediático continúa.

    Fuera el plan de siembra

    Los campesinos presentaron un plan de siembra y Delcy Rodriguez se comprometió a financiar los predios de manera directa, mientras se solucionaba el problema legal. Propusieron 50.253 hectáreas para cultivar 23 rubros y multiplicar las semillas. “Resulta que cuando presentamos el plan, la compañera Luz Escarrá decidió que esos predios no van porque están en litigio y entonces quedamos fuera”.

    Denunciaron también que, ya en plena siembra, tampoco han llegado los insumos y entonces presumen que esa acción es para decir después que los campesinos “no producen”. Destacan que querían traer a la capital plátano, aguacate y guayaba, pero no pudieron por falta de vehículo.

    Sicariato

    Con relación al sicariato, tampoco se avanzó. Aún ni siquiera hay respuesta por el asesinato de los campesinos de Palo Quemao, el pasado 12 de mayo, ni mucho menos por los casi 300 compañeros que han perdido la vida en la lucha por la tierra. Un hecho de sangre enturbió la cadena presidencial, pues luego de concluir el evento, en Guanare, masacraron a tres de sus compañeros. El hecho fue considerado como una respuesta de los terratenientes a la orden presidencial de devolver las tierras a los campesinos.

    Denunciaron además que la represión por parte de los cuerpos de seguridad del Estado ha recrudecido, incluso más después del encuentro con Maduro. En esta materia, la Fiscalía no ha sido muy diligente tampoco y aún hay casos pendientes desde la gestión de la exfiscal Luisa Ortega Díaz.

    El Congreso Campesino Admirable, algo que expresamente solicitó el presidente Nicolás Maduro, transita arenas movedizas, pues no hay señales de que los entes designados estén trabajando en ello. “El Congreso Campesino es nuestra esperanza”, refiere Ortega y agradeció a la gobernadora del estado Lara, Carmen Meléndez, por los aportes hechos en ese sentido, pero fuera de ella, más nadie se ha manifestado.

    Plantean que habrá que discutir en ese Congreso sobre cuál esquema adoptará el país, en este momento crucial de definiciones económicas: si el modelo de producción campesina o el modelo de producción agroindistrial, que hasta ahora pareciera ser el más favorecido con las políticas trazadas desde el Ejecutivo Nacional.

    Es lamentable que, aún en plena revolución bolivariana, prevalezca ese modelo y que un sector estratégico como el campesino tenga que sacrificar vidas, marchar más de 500 kilómetros “a pata” hasta el centro del poder y hacer huelgas de hambre para que los escuchen.

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