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LA HISTORIA NO CONTADA

Los mapuche son, sin lugar a dudas, el pueblo originario que más influencia ha tenido en la sociedad chilena. Su lucha contra quienes han invadido su territorio ha sido fuente de inspiración para poetas, cantores populares u organizaciones políticas y sociales; de su lengua se han extraído términos para bautizar cuanta cosa nueva sale por ahí. Equipos de fútbol, jardines infantiles, marcas de ropa, hasta nombres de personas, entre otros, llevan palabras del mapudungun.


mapucheSin embargo, el respeto hacia este pueblo alude tan sólo a los “hijos de la tierra” que pelearon contra los españoles. Así se recuerdan las hazañas de Lautaro, Caupolicán, Galvarino, y se les reconoce como héroes nacionales. No obstante, esa pleitesía se remonta hacia el pasado, como si ese pueblo valeroso que habitaba antes este país se hubiese extinguido.
La historia nacional, esa que se enseña en las aulas de clases, menciona a los mapuche en 4 etapas: la primera es cuando se habla de los pueblos originarios que habitaron este país y se describen las distintas formas culturales que estos tenían. Posteriormente se pasa al período de la conquista, entre los años 1552 y 1601, donde los mapuche aparecen como actores fundamentales. Es una etapa que termina en 1601, año en que comienza la Colonia. Aquí son comúnmente llamados “indios”, adoptando la clasificación racial de la época. Esto en el siglo XVII hasta el comienzo del siglo XIX.
Finalmente, dos siglos más tarde, luego de repasar la independencia de Chile, la organización del Estado, los gobiernos liberales, la Guerra del Pacífico, y otros temas, aparece la denominada Pacificación de la Araucanía, en 1881. No recuerdo que se haya dedicado más de una clase para entregar estos episodios. Allí, se dice que se pacificó a los “indios” que vivían al sur del Bío Bío, pues ellos tenían muchos conflictos internos.
Este es el horizonte histórico que se nos entrega cuando somos estudiantes. Mi pregunta es, entonces, ¿son suficientes antecedentes para comprender lo que en la actualidad sucede? Si los mapuche desaparecieron de la historia de Chile en el siglo XIX ¿quiénes son los que ahora reclaman mayor participación y reconocimiento de sus derechos? Más aún ¿quiénes son los que recuperan tierras, piden autonomía e inclusos son encarcelados por esto?
Naturalmente, nos falta memoria histórica sobre lo que pasó. Principalmente, por que los mapuche fueron borrados del mapa en 1881. Desde ahí que la formación de varias generaciones de “chilenos” estuviera marcada por esta dinámica. Sin embargo, los mapuche sobrevivieron y aún están aquí. Pero en la actualidad los adjetivos de granados, soberbios y belicosos que Ercilla inmortalizara en “La Araucana” han sido reemplazados perversamente por los de flojos, borrachos, pobres y, en los últimos tiempos, por “terroristas”.
Más allá de hacer un recuento histórico, el presente artículo busca entregar los antecedentes que permitan comprender la relación en distintas épocas entre el Estado y el pueblo mapuche. Intenta contextualizar sucesos que se dan en nuestro entorno, que se respiran, que nos afectan.
ENTRE LA GUERRA Y LA PAZ
Si bien la historia de Chile nos menciona que la gran resistencia de los mapuche fue contra los españoles, si analizamos bien veremos que luego de finalizar el período de conquista y comenzar el colonial, estos se pierden en una suerte de integración, convivencia y guerra defensiva . No se profundiza más en el asunto. Sin embargo, ocurren sucesos trascendentales, que influyen directamente en lo que sucede en la actualidad.
Luego de más de 100 años de guerras, los “araucanos” logran la retirada de las tropas españolas de la zona de Arauco. Así, en 1641, se acuerda la paz mediante el tratado de Quilín. Se reconocía así la autonomía de la nación araucana en la región comprendida entre los ríos Bío Bío y el Calle Calle, en la actual provincia de Valdivia.
Se establece una frontera, la que es revalidada periódicamente en los parlamentos entre mapuche e hispánicos. Se estrechan también los lazos comerciales.
Los mapuche se convierten en los mayores ganaderos del cono sur, atraviesan la Cordillera de los Andes y conquistan la pampa argentina. Allá iban a engordar sus animales y a buscar riquezas. Después regresaban al Gulumapu (territorio mapuche en lo que hoy es Chile) y los intercambiaban con los españoles.
La situación desde el Calle-Calle hasta el seno del Reloncaví, es un poco distinta.
Según el académico del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile (UACH), Ricardo Molina, “en esta zona la convivencia entre hispánicos y mapuche-huilliche es más armónica que en la Araucanía. Principalmente por que se comercia, se convive y se respeta la existencia del otro. Sin embargo también hay rupturas, llamadas levantamientos”. El último de ellos fue el de 1792 que derivó en el parlamento de 1793 y en la firma del Tratado de Las Canoas que regularizó la situación territorial.
El antropólogo y académico de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Rolf Foerster, en el libro “La Propiedad Huilliche en la Provincia de Valdivia” señala que “el tratado de1793 fijaba un área territorial limitada de donación : la comprendida en todo ese espacio que se abre desde la junta de los ríos Rahue y Damas hasta la cordillera (…) El resto de los territorios fue considerado por las autoridades coloniales como pertenecientes a los indígenas”.
Así, la diferencia principal que había con la Araucanía es que allí no existían propiedades ni ciudades españolas. En cambio, en la zona mapuche huilliche, sí.
En resumen, este período fue muy duro para los mapuche, producto de las guerras y de los tratos a los que eran sometidos por los españoles, sin embargo en términos generales sus territorios no se vieron usurpados por completo y se conservó gran parte de ellos. Además se establecieron formas de diálogo y acuerdo mediante los parlamentos y tratados.
“En este sentido los españoles no fueron tan duros con los mapuche, como lo fueron posteriormente los chilenos, en la pacificación de la Araucanía”, comenta Molina.

COMIENZA EL PROBLEMA
Como afirma Molina, los verdaderos problemas para los mapuche vinieron con posterioridad a la independencia de Chile. Antes, los criollos veían a los araucanos como aliados y ejemplos a seguir. Es que el haber resistido por más de 100 años la guerra contra los españoles era signo de valentía y unidad. Estas ideas quedan reflejadas en los artículos publicados en el primer periódico nacional, la Aurora de Chile.
El Jueves 16 de julio de 1812, Fray Camilo Henríquez, en respuesta a una carta anónima enviada al periódico titulada “llamémonos todos indios” comenta con gran fuerza que “¿quién no admira el ardor y la magnanimidad heroica con que combatieron por su libertad los indios chilenos? La musa de la historia tomó a su cargo inmortalizar sus hazañas” y más adelante agrega “sólo el duro araucano rehúsa las cadenas, y anteponiendo todos los males posibles a la pérdida de su libertad, y sin intimidarse por la inferioridad e imperfección de sus armas, resiste, combate, triunfa a las veces; y cuando es vencido ni decae de ánimo, ni pierde la esperanza de vencer”.
Sin embargo, la realidad no era como se pensaba. Los mapuche del sur del Bío Bío no se unieron a las tropas independentistas, es más: muchos de ellos se unieron a los realistas. Así estaban las cosas cuando se concretó la independencia de Chile.
El historiador José Bengoa en su libro “Historia de un conflicto: el estado y los mapuche en el siglo XX” relata que “ los mapuche no se habían independizado de España. La Independencia no los había involucrado, era asunto de los criollos. Los araucanos, al sur temían más a los nuevos ocupantes del gobierno de Santiago que a los antiguos. Y no les faltó razón. Los antiguos gobernantes respetaban sus fronteras y realizaban parlamentos con ellos. A los nuevos no los conocían y se les notaba en los ojos su ambición”.
Esta situación sin duda era una piedra en el zapato para las autoridades chilenas en los albores de la república. “Más aún cuando en esos tiempos el gobierno en Santiago tenía puesta la mirada en la organización de Estado-nación, sin considerar las diferencias internas. Se empezaba a constituir así la supuesta nacionalidad chilena, principalmente en una elite que empieza a gobernar el país, desde Santiago”, agrega Molina. El paradigma del estado-nación caló hondo por esos años en las nacientes repúblicas americanas. Y Chile no se quedó atrás. Tal concepto jurídico proviene del nacionalismo y promueve que en un determinado territorio sólo debe existir un estado y una nación.
Además estaba el crecimiento económico. Los dueños de haciendas necesitaban más tierras para labrar. Así en 1813 ya se dictan las primeras leyes indígenas que convertían a los mapuche en ciudadanos y ponían sus tierras en el mercado. Pero esto se dio en los territorios al norte del Bío-Bío, en cambio en el sur no pudieron ser aplicadas.
Todo esto iba acelerando el deseo de anexar los territorios de la Araucanía a la naciente república.
Hay que entender que hasta el año 1860, Chile llegaba hasta Chillán y Concepción, allí el territorio se pegaba un salto violento hasta Valdivia. En esos tiempos, hasta el río Calle Calle no había administración estatal. De acuerdo a esta situación es que se crearon una serie de cargos para intentar controlar este vasto espacio. Nacieron así los Capitanes de Amigos y en un rango superior, los Comisarios de Naciones. Pero en general, “la sociedad santiaguina y el Estado consideraron que esos territorios al sur estaban desocupados. Tierra de Nadie, se dijo”, cuenta Bengoa.
Por otra parte, alrededor de 1850 comienzan a llegar los colonos alemanes a Valdivia, Osorno y Puerto Montt. Su venida era el fruto de las ideas de intelectuales como Mariano Egaña y Vicente Pérez Rosales, que veían en ellos la oportunidad de dar productividad a las tierras “deshabitadas” al sur de Bío Bío.
Todos estos antecedentes provocan un triste desenlace: la invasión militar del territorio autónomo mapuche, el despojo del mismo y las riquezas de los mapuche.

LA PACIFICACIÓN DE LA ARAUCANÍA
Al contrario de lo que se cuenta, este período histórico no fue una pacificación, como reza su denominación. Fue una guerra.
Ya en 1866 nacieron las primeras leyes de ocupación de la “Araucanía”. El Gobierno encargó la misión al general de ejército Cornelio Saavedra.
Los mapuche resistieron cerca de 15 años la invasión a su territorio. Kilapan emergió como el mayor toki (jefe militar) de la resistencia mapuche. Sin embargo, la diferencia en armamento jugó un papel decisivo; mientras los mapuche utilizaban lanzas de madera, boleadoras y palos, los soldados chilenos contaban con armas de fuego. Miles de mapuche murieron defendiendo su territorio, dejando su vida por su mapu (territorio). Este duro y lamentable capítulo de la historia de Chile finalizó el 4 de noviembre de 1881.
Curiosamente, los chilenos, aquellos que a comienzos de siglos veían a los araucanos como ejemplos a seguir y como parte de su sangre, ochenta años más tarde los aniquilaban para quitarles sus territorios y potenciar así su economía y la nacionalidad chilena.
Es este episodio de la historia el que marca la pauta para la actual situación de los mapuche. Ya no eran una nación libre y autodeterminada, sino que ahora pertenecían a un Estado que no los reconocía como mapuche sino como chilenos. Sus territorios eran fiscales y con límites definidos que no correspondían a su cultura. La anexión definitiva de la Araucanía al territorio nacional desencadenó un sinnúmero de consecuencias para la sociedad mapuche del siglo XIX. La más significativa es, sin duda, la crisis en cuanto a la propiedad del territorio, el que sufre una notable disminución en el curso del siglo XX. Esto es la causa de la pobreza mapuche y, sin dudas, de su organización como movimiento social en Chile. Pero esta historia, la no contada, será analizada en el siguiente artículo.

Dennys Salazar Ñirril

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24 comentarios para “LA HISTORIA NO CONTADA”

  1. Raúl Hermosilla Hanne comentó el 2 de Febrero, 2006 a las 1:58 am

    En los delicados momentos que vive Chile con respecto al ánimo expansionista de nuestros vecinos, que pretenden desconocer la intangibilidad de los tratados internacionales que delimitaron definitivamente nuestras fronteras -y sin pèrjuicio, naturalmente, de la diplomacia y los acuerdos recíprocamente beneficiosos que ella logre- cobra una importancia decisiva para evitar conflictos armados y preservar la paz que hemos logrado por más de un siglo, la capacidad disuasiva de nuestras Fuerzas Armadas. Y esa capacidad no pasa solamente por dotarlas de moderno y suficiente armamento, sino que es preciso -además- que la sociedad toda tenga una férrea unidad nacional, no obstante las diferentes opciones políticas y religiosas, y los distintos orígenes y culturas ancestrales de quienes formamos la nación chilena.

    Por eso resulta altamente inconveniente la actitud de algunos políticos e historiadores comprometidos con causas indigenistas, generalmente financiadas desde el exterior con fondos provenientes de los neocolonizadores económicos de nuestros países y promovidas con la clara finalidad -en el fondo- de minar nuestra soberanía política y consiguiente independencia económica, dentro del mundo globalizado, se entiende, en el que sólo podremos defendernos y obtener tratos equitativos, en la misma medida de nuestro sentido de nacionalidad, unidad de intereses de la ciudadanía, y firmeza de nuestros gobernantes.

    Estas actividades de algunos connacionales contrastan con la noble, seria y generosa actitud de los más preclaros jefes nativos y pueblo autóctono, en general, que desde hace ya casi 200 años se integraron a la nacionalidad chilena -formada inicialmente por españoles e indígenas- aportando tanto su valiosa sangre como sus meritorios esfuerzos en la construcción y desarrollo de nuestro país.

    DE LA HISTORIA FAMILIAR. De mi historia familiar voy a recordar -a vía de ejemplo- el caso del naufragio tras encallar en un roquerío de la costa de Morguilla, situada unos 20 kilómetros al sur de Lebu, mi pueblo natal, del bergantín británico “Challenger”, comandado por el capitán Michael Seymour, el 19 de mayo de 1835. El bote enviado a tierra en busca de ayuda se hundió, pereciendo ahogados un guardiamarina y un marinero, apellidados Gordon y Edwards, respectivamente, cuyos cuerpos no devolvió jamás el mar. Unos indígenas con sus lazos y caballos ayudaron luego a traer la gente a la playa.

    Una vez en tierra, el capitán decidió escribir a Henry W. Rouse, cónsul británico en Concepción, para informarle lo ocurrido y pedirle ayuda. Providencialmente pasó por allí Camilo Hermosilla, vecino de Arauco -donde se estableció inicialmente mi familia, antes de radicarse en Lebu- que iba al sur a comprar ganado, quien después de dejar a los británicos protegidos por un grupo de soldados chilenos de caballería, acompañó a Seymour, al segundo cirujano de a bordo que hablaba algo de castellano, y a otro oficial del buque, en su viaje a Concepción, a caballo. Entretanto, con la ayuda de la gente del cacique Cheucante, los marinos se instalaron en campamento con carpas hechas con las velas rescatadas del “Challenger”. Antes de partir, el domingo 24, había llegado al lugar dicho grupo de soldados, con instrucciones de ayudarlos y protegerlos de eventuales ataques de bandidos o de indígenas rebeldes.

    Con los militares andaba el cacique Piñoleo, su mujer y su hija. Suponiendo que los ingleses estaban escasos de alimentos, el cacique regaló a Seymour una hermosa vaquilla, y se demostró ofendido cuando el capitán le expresó no tener nada con qué responder su gesto. El cacique era todo un señor, y no disimuló su desagrado por la sospecha de que él pudiera esperar una retribución en tales circunstancias.

    Los náufragos fueron finalmente rescatados el 6 de julio por el buque británico “Blonde”, con ayuda del capitán Fitzroy de la “Beagle”.

    LAS COSAS HAN CAMBIADO. ¡Cómo han cambiado las cosas con el tiempo! Tanto el cacique Neculmán, primero, y más tarde el cacique Manquilef, que lo sucedió en la presidencia de la Sociedad Caupolicán, fundada en 1911, sostenían que la integración era la verdadera liberación del pueblo araucano, y la escuela el vehículo perfecto de la integración. Consideraban la indivisión de las comunidades mapuches, una garantía de miseria y estancamiento. Y la cultura ancestral de la raza -con su poligamia, villatunes, etcétera- un obstáculo a la civilización. En 1916 se fundó la Unión Araucana, que presidió Antonio Chihuaylaf, quien era de aquellos indígenas que adrede no enseñaban la lengua madre a sus hijos, para que la perdieran.

    Pero otro mapuche, Aburto Panguilef, predicó y practicó la violencia y el lema de la república indígena que pretendió fundar en 1931 era “Nada con la civilización”. Sus actuales seguidores, Huilcamán y demases, con la complicidad de los gobiernos que no han sabido o no han querido dar una adecuada solución imaginativa y eficaz al problema indígena chileno -que es completamente diferente a los de otras latitudes- son los verdaderos responsables de la miseria y estancamiento, contra lo que advirtieron hace casi 100 años los caciques Neculmán y Manquilef.

    UNA POLITICA INDIGENA. Es hora de continuar solucionando de una vez por todas el problema indígena, en la forma equitativa y práctica que lo comenzó el gobierno militar, amparando a los connacionales descendientes del pueblo originario bajo la constitución y las leyes de la República, sin discriminaciones odiosas entre los chilenos. Sin lugar a dudas, como producto de un resentimiento que ya es bueno superar, y con miras a favorecer la internacionalización del problema, los textos escolares y las enseñanzas de sus maestros, ocultan a las nuevas generaciones que a fines del mandato presidencial del General Pinochet (1981-1989) -para el cual había sido designado en votación popular simultánea a la de la constitución, en 1980- y habiendo sido ya derrotado en el plebiscito de 1988 por sus opositores políticos, la Junta General de Caciques Mapuches, representativa de los 300 mil indígenas del sur de Chile, en la localidad de Cholchol, es decir, en el corazón de sus tierras, designó a Augusto Pinochet como “Jefe Máximo, Conductor y Guía” (Ullmen F’ta Lonko); le otorgó un pergamino firmado donde se consigna que el reconocimiento se le confiere “por haberse preocupado, desde el inicio de su mandato presidencial, de que el pueblo mapuche recuperara su dignidad y recibiera los beneficios sociales y la propiedad de su tierra, que históricamente le fue negada” (El Mercurio, 14/11/98, A-3).

    Ese es el camino que hay que seguir y no otro, y es el que desea la gran mayoría de la gente mapuche, pacífica y trabajadora, que sólo quiere la propiedad legal de su tierra para poder acceder al apoyo económico del sistema, adecuada educación y consiguientes oportunidades para sus hijos, beneficios sociales para la familia en general y, a través de su esfuerzo honorable, salir de la pobreza y de la ignorancia, con lo que paulatina e insensiblemente se irá terminando la discriminación social. Los mapuches dignos y orgullosos de sus orígenes -como yo de los míos españoles y alemanes- pero no por eso menos chilenos, rechazan que los franceses, canadienses, y otros intrusos pretendan exhibirlos cual monitos de organillero, y conservarlos en sus costumbres y agricultura de 500 años atrás, que si bien en esa época podía alimentarlos -cuando los muchachos no pedían zapatillas ni reproductor de CD personal, y las viejas no exigían refrigerador ni lavadora eléctrica- de seguro no lo hará ahora, en que hay que afrontar condiciones de trabajo y producción tan exigentes.

    Tampoco es tan inadecuado como a primera vista pudiera pensarse, que algunos mapuches -para acelerar su integración- castellanicen sus apellidos, con la misma sabiduría y propósito con que Lord Mountbatten, tío del Príncipe Felipe de Inglaterra, britanizó el apellido familiar original alemán Battenberg, o los antepasados del Presidente Roosevelt, de Estados Unidos, adaptaron su apellido original Rosenfeldt; o tantos otros prominentes norteamericanos de origen italiano que han hecho lo propio. Las naciones son grandes cuando sus componentes de diferentes procedencias se integran, no cuando se segregan, y quienes hoy día pretenden frenar o revertir la integración de la sociedad chilena, compuesta por descendientes de españoles, indígenas, alemanes, franceses, italianos, árabes, judíos, croatas, etcétera, lo que en realidad están haciendo es facilitar el neocolonialismo de las potencias extranjeras, y exponiéndonos a la depredación de nuestros vecinos, al atentar en contra de la grandeza de Chile.

    Raúl Hermosilla Hanne

  2. julio comentó el 25 de Abril, 2006 a las 1:17 pm

    Chile es un solo pais, formado por personas de distintos origen, a titulo de que algunos sectores mapuches prentendesn cambiar esto. Las consecuencias de una posble division de nuestra patria puede tener consecuencias insospechadas,y no precisamente positivas. Bajo este punto de vista sostengo, que los indigenas deben integrarce a este pais o aceptar las consecuencias que sus acciones conllevan. Vivimos momentos muy delicados por cuanto en el norte por ejemplo ya se alzan agunas voces irresponsables que pretenden entregar una salida al mar aBolivia, problemas de limites maritimos creados artificialmente por Peru, el tema mapuche, tierras en poder de un extranjero por las cuales no podemos hacer caminos, ni pasar redes electricas de futuras centrales Hidroelectricas, que tambien son cuestionadas por ambientalistas que no les importa el desarrollo energetico de nuestro pais y el desarrollo del mismo. Creo que hemos llegado a esto por la falta de caracter de nuestras autoridaddes asi como una especie de sueño que nos impide ver la realidad.

  3. sergio feliu justiniano comentó el 12 de Mayo, 2006 a las 7:25 pm

    SR
    Director
    Me gustaría una explicación con respecto a la diferencia entre los mapuches centro norte, rió Maule al norte y los mapuches centro sur rió Maule al sur, porque parece haber una confusión, los centro norte pertenecian a el inca y el centro sur eran araucanos de origen guaraní.-

  4. Elías Paillan comentó el 20 de Junio, 2006 a las 1:45 pm

    Si los señores que opinan, fueran minimamente empáticos y se pusieran en la situación de despojo territorial que sufrío el pueblo mapuche, no señalarían aquello. La nación mapuche fue anexada a la nación Chilena a sangre y fuego en una guerra desigual. ¿Les gustaría que los argentinos anexara a los chilenos a sangre y fuego en una guerra desigual?

    Cuando el señor Hermosilla señala que hay que rechazar el : “facilitar el neocolonialismo de las potencias extranjeras, y exponiéndonos a la depredación de nuestros vecinos, al atentar en contra de la grandeza de Chile”, es exactamente lo que Chile hizo con los mapuches en la ocupación del territorio al sur del Bio-Bio en 1881, siendo un territorio independiente y habitado por los Mapuche. Hoy somos esclavos del aparato juridico y politico chileno.

    Hablan de integración, pero la integración que nos ofrecen nos lleva directamente al exterminio.

    Lo que más anhelo en la vida es ver la libertad de mi pueblo. Libertad. Libertad y mil veces libertad.

  5. pollo comentó el 28 de Agosto, 2006 a las 11:54 am

    pollo

  6. Mauricio Salazar Vásquez comentó el 24 de Setiembre, 2007 a las 4:41 pm

    La Pacificación de la Araucanía si bien es cuestion de un pasado histórico hoy es actualidad cultural, patrimonio que bien seria de gran ayuda a la hora de pensar en rescatar a una provincia araucana decaida y malograda por las malas gestiones y poca iniciativa de nuestros líderes comunales y provinciales, que al parecer a la hora de defender un proyecto para nuestros pueblos sucumben rápidamente dejando la impresión que dentro de su sangre no corre la vertiente araucana que solía vertise para defender lo nuestro y eso ya es mucho pedir pues con estar en paz con Dios y con el Diablo es suficiente para tener un buen pasar en el puesto de autoridad encomendado. si no rescatamos los hitos historicos de nuestro pasado no nos quedará otra cosa que abandonar esta tierra como salitreros fantasmas, los hijos de esta tierra que no son hijos de la guerra sino defensores aferrimos frente a la invasión, tampoco hijos de la razón pues no hay razón que valga entre el que manda con crueldad y el que obedece con ignorancia, no puede haber justicia entre la denominación de “Indio asesino por matar a un soldado y heroe al soldado que mató a un indígena”, en eso no fué muy pacificador, frente a un enemigo común la paz fué y será nuestra mejor aliada ese enemigo es la Pobresa de nuestra Provincia Araucana, Gloriosa en su tiempo, que sigue derramando sangre sobre el negro carbon en sus minas como pacificando en silencio el duro nicho que rompe la piel y dejando niños abandonados.

    Mauricio Salazar V.

  7. beatriz A. comentó el 11 de Agosto, 2008 a las 6:52 pm

    me parece excelente que se cuente una historia mas alla de lo que aparece en los libros de estudio, ya que a mas informacion mayor cantidad de critica sobre nuestra historia, porque como todos sabemo se nos cuenta solo la parte que a los que escriben o financian la historia les conviene y nosotros la masa solo nos bancamos lo que se nos cuenta

  8. niqqol comentó el 11 de Setiembre, 2008 a las 6:14 pm

    ssi algiieeen lee mi comeentarioohhh respondaaaah loo sigiienteeeh?

    como, cual es laaah incorporaaacioon deee.w laa araaucaaniaaah?

    nikol_15princess@hotmail.com

  9. carlos comentó el 11 de Setiembre, 2008 a las 8:35 pm

    SABES, DEBERÍAS ESCRIBIR UN POCO MEJOR.
    (comentario de arriba)

  10. andres comentó el 30 de Setiembre, 2008 a las 7:20 pm

    durante gran parte de la colonia y hasta la primera mitad del siglo XIX, se reconocio que la zona de arauco era ajena a la soberania, primero del imperio español, luego, el estado chileno lo reconocio de igual forma. hoy dia existen las pruebas de ello, es decir,al menos los primeros años despues de la independencia arauco fue independiente.

    solo la necesidad de crear una nacion ( lo que significa unidad territorial) y la avaricia de las clases liberales de obtener las ricas tierras del sur llevo a la invasión, de un territorio extranjero, fuera de su soberania.

    hoy a mi parecer, se puede tomar conciencia del hecho a pesar de lo que diga la prensa o el gobierno de turno es justificable su lucha, se pelea por lo que se cree usurpado, quien no haria lo contrario???

  11. Felipe comentó el 1 de Noviembre, 2008 a las 3:50 pm

    Creo que el comentario emitido (hace casi dos años) por don Raúl Hermosilla Hanne denota un gran desconocimiento de la cultura mapuche que tanto proclama conocer junto con aunar argumentos que pueden jugarle bastante en contra.

    1.- Sobre los tratados que deben respetarse.

    Me parece una exageración de mal gusto invocar los intereses nacionales en el contexto del conflicto indígena, porque tal como se ha expuesto en el artículo, no existe una identidad nacional definida.
    ¿Qué es ser Chileno?, o mejor dicho, ¿A quién le convenía la existencia de la idea de la “chilenidad”?
    Sabido es que esta identidad que don Raúl hace ver tan natural en su formación, corresponde a una construcción propia de la oligarquía del Chile republicano y decimonónico, cuyo único fin fue el de propiciar la expansión de sus influencias económicas tanto hacia el territorio del salitre como hacia la araucanía bajo estos poco claros y muy volátiles “intereses nacionales”. Por el contrario, si existe alguna identidad clara en este ambiente es la del pueblo mapuche, la que hoy en día, sin embargo, es atacada a través de la expropiación de uno de sus elementos más vitales: La tierra. esto nos lleva a otro punto:

    2.- La identidad y la relación de los mapuche con la tierra

    Debe tenerse claro que la identidad de los mapuche, como ellos mismos lo ven, no pasa tan solo por el arraigo y apego a sus costumbres, ni a su lengua, pasa por la pertenencia de su tierra. Esta pertenencia, jamás debiese entenderse como lo expone don Raúl, asumiendo que las comunidades solo quieren la propiedad de la tierra para poder trabajarla. Esto denota un desconocimiento extremo o una mal intencionada ignorancia de la importancia de la tierra para los mapuches. En las reivindicaciones del pueblo mapuche no tan sólo urge la propiedad de las tierras para su usufructo económico, sino que más importante aún, para la mantención de su identidad como mapuche: “gente de la tierra”. Junto con esto, debe reconocerse que durante toda la historia del pueblo mapuche, este jamás presento ni conoció la propiedad privada, lo que no fue un impedimento para el desarrollo de su existencia. Por ello, estas reivindicaciones además mantienen un carácter colectivo, no de individuos, sino que atendiendo a la necesidad de que sean vistos como pueblo.

    3.- La incapacidad de comprender y aceptar otras formas de vida

    Asumir que el modo de vida de los mapuche reviste un nodo de ignorancia y pobreza es a la vez inadecuado y perverso.
    Perverso, porque no se hace cargo de que las tierras a las cuales los mapuche fueron confinados por el estado chileno fueron los terrenos menos productivos de sus tierras, (no olvidar que los terrenos más fértiles fueron entregados en concesión por este estado a los colonos de los mismos orígenes que don Raúl proclama suyos) y porque deja translucir la incapacidad de aceptar un modo de vida distinto que no atiende a los intereses nacionales (eufemismos para intereses económicos transnacionales de empresas madereras y celulosas, que resuenan más a un esfuerzo neocolonizador que lo enunciado por don Raúl sobre historiadores financiados por el exterior) y que demuestra ser más sutentable, debido a su mínimo impacto en el medio ambiente (al contrario de las madereras que son uno de los mayores contaminantes del medio ambiente) y el nivel de satisfacción y dignidad que podría entregar a los mapuche.

    Inadecuado, porque esta forma de vida permitió la sustentación del pueblo mapuche por siglos sin que
    el ecosistema de la zona decayese, y bastan 120 años de ocupación civilizada para que la contaminación, la sobreexplotación, la tala indiscriminada de bosque nativo, y la introducción de especies dañinas para el ecosistema para que la zona de Arauco este a punto del colapso ecológico (los cisnes, los ríos contaminados, etc.)

    Finalmente, si se comprendiese que la identidad del pueblo mapuche es distinta a la identidad chilena (en el caso hipotético de que podamos definirla en algún futuro próximo) entonces el conflicto que hemos mantenido con los mapuche (y no el conflicto mapuche) podrá resolverse, asumir que los mapuche deben asumir la identidad nacional es entonces injusto y poco etico, porque si son chilenos, el estado ha actuado siempre en desmedro de ellos, desvirtuando el mismo estado (y no los mapuche) el estado de derecho. Además la sola mención de un estado de derecho es equivoca, puesto que un estado de derecho no puede legitimarse sobre la imposición de este a otra nación, sino que surge como fruto de una construcción conjunta y pacífica de esta. ¡Es vergonzoso, que el estado actué con respecto a los mapuche siendo a la vez juez y parte! como lo ha sido durante toda su historia.

  12. mkarena comentó el 6 de Noviembre, 2008 a las 2:29 pm

    ola
    muy buena la pag esepto bueco otra cosa
    XD

  13. ¬¬ comentó el 17 de Marzo, 2009 a las 2:36 pm

    ¬¬ deverian escribir mejor los comentarios y o preguntas

  14. luis comentó el 16 de Mayo, 2009 a las 10:44 am

    Amigos y compatriotas, creo que la integración no la logran por estrechez de mente, mi familia al igual que muchas otras emigraron de europa en el siglo pasado, y se han integrado perfectamente a este hermoso pais, y no logro comprender el porque estos conflictos yo creo que no tienen vision de futuro ambos mapuches y chilenos, hay una escases de discernimiento y altura de mira, y justamente los codiciosos de este pais y extranjeros aprobechan de buena manera esto, en conclusión dejen las rencillas del pasado y miren hacia adelante como pais , sin nadie les dice que olviden su cultura y idioma. tanto para mapuches y chilenos, que chilenos somos todos.

  15. BENJAMIN comentó el 16 de Mayo, 2009 a las 11:52 am

    A los mapuches hay que entenderlos y tambien educarlos, el problema de ellos radica en su reveldia, y el sentirse despojados, y este es un problema que atañe a 2 paises CHILE Y ARGENTINA, porque el pueblo mapuche toda su historia habla desde el PACIFICO hasta el ATLANTICO no nos olvidemos de esos famosos caciques de buenos aires el famoso COLIQUEO, PINCEN en la pampa, NAMUNCURA Y SAIHUEQUE en neuquen, yo quiero referirme al genocidio que se produjo en ARGENTINA acá ocurrio que el mapuche, se fortalecío mucho cuando el ganado se salio de control de las Estancias bonaerences,y se multiplicó de una manera descomunal en esos campos mapuches,ellos comenzaron a vivir de este recurso, y que tambien los GAUCHOS libres explotaban vendiendo los cueros y aprovechando la carne para subsistencia,mas tarde en 1879 ARGENTINA realizó la famosa campaña del desierto al mando del general JILIO A. ROCA quien con sus tropas diezmo al pueblo mapuche, atacando poblados, como NEUQUEN donde existia una poblacion de 50 mil personas mas o menos, estos fueron eliminados perseguidos, en la historia quedaron los famosos combates, porque los mapuches presentaron batalla, nombres como el COMBATE DE CHIMEHUIN lo que hoy se llama JUNIN DE LOS ANDES, BATALLA DE CODIHUE o pampa codihue, lo que hoy es LAS LAJAS, bueno a lo que voy elgeneral ROCA expulsó de argentina a los mapuches que por miles de años vivieron en las pampas, y hoy muchos de estos viven en CHILE su refugio, por eso balilan el CHOIQUE PURUN en chile nunca existio el choique (avestruz)o (ñandú)y trajeron a chile la costumbre del mate, y muchas cosas de las pampas que hasta hoy se ven en las costumbres mapuches,las tierras que ellos perdieron realmente y de donde fueron expulsados es de ARGENTINA hay que decirlo, porque los argentinos de hoy no niegan la historia y se averguenzan de tamaña injusticia cometida contra el pueblo mapuche.
    NOTA: En argentina esto figura como historia de la patagonia, porque para ellos la patagonia se divide en 2 norte y sur, neuquen la pampa y rio negro es la PATAGONIA NORTE. acá es donde el pueblo mapuche vivia desde la 9ª region de chile hasta buenos aires mismo.
    está regado de nombres mapuches toda esta region o territorio, para que nadie lo olvide quedaron los nombres como TRENQUELAUQUEN, HUINCA RENANCO, PEHUENCO,NEUQUEN,CUTRALCO, HUINCUL,CHALLACO,COLLONCURA, todos estos nombres van desde buenos aires pasando por la pampa, hasta la frontera con CHILE. bueno aca en la 9ª region casi todos los pueblos tienen nombres mapuches.

  16. JAIME ACEVEDO LISBOA comentó el 5 de Julio, 2009 a las 2:37 pm

    a quienes les han robado la tierra, les han cortado las manos, los han escupido en la cara, poco les importa que un presidente de apellido extranjero venga y los llame…..delincuentes, cuando de 500 años es la sangre derramada, cuando una lucha de 500 años; es una prueba irrefutable a su valor. ( parte del poema “Al heroico pueblo Araucano ” de jaime acevedo lisboa.-

  17. LUIS comentó el 12 de Julio, 2009 a las 7:23 pm

    a traves de lo que me he impuesto de la historia mapuche, considero qque este pueblo, etnia, como se llame,no será nunca o tardara demasiado en ser algo significativo dentro de la sociedad chilena sino es traves de la integracion en nuestro pais, olvidando su natural aversion a todo lo que no les es propio ademas de su exacerbado nacionalismo.-

  18. Cristian Meneses comentó el 3 de Agosto, 2009 a las 12:16 am

    El señor Hermosilla es un “cara de raja”. Los mapuche no fueron sometidos a la “integración”, sino sometidos a la destrucción por parte del estado chileno. La mal llamada “Pacificación de la Araucanía” fué la política expansionista de robo y saqueo a mano armada de las tierras de los mapuche. Tierras que fueron posteriormente cedidas a los terratenientes criollos y a algunos grupos de colonos europeos. Los mapuche jamás fueron integrados a Chile. Los mapuche fueron sometidos a un proceso de “digestión” por el estado chileno…pero la digestión se le está haciendo lenta y problemática.

  19. Pi comentó el 14 de Agosto, 2009 a las 3:03 pm

    [...] http://www.elciudadano.cl/2006/01/28/la-historia-no-contada/ [...]

  20. fernanda comentó el 20 de Agosto, 2009 a las 12:14 pm

    La verdad es que soy muy ignorante en cuanto a los problemas que estan teniendo los mapuches pero no tonta igual me doy cuenta del abuso que se han cometido y los que se siguen cometiendo.Gracias al texto leido se me han despejado algunas dudas. estoy cursando 4 medio y los primeros parrafos me llegaron mucho porque es verdad que en las salas de clases se enseña muy poco de los conflictos que a tenido este pueblo , solo se dan unas pinceladas de ello.
    Les agradeceria si pudiecen mandarme informacion a mi correo - en la tv nika dicen la verdad o sino cuentan la wea terrible distorxionada-
    tras_fernandita_1983@hotmail.com

  21. Patagón comentó el 24 de Agosto, 2009 a las 10:22 am

    Delicado y complicado tema.
    Es mi deseo que se resuelva favoreciendo a quienes fueron despojados.
    No obstante esta el problema para quienes a dedicado su vida entera trabajando sus tierras y no son culpables de los malos tratados que despojaron a los Mapuches de sus tierras.

  22. huinca1 comentó el 19 de Setiembre, 2009 a las 9:44 pm

    hola porfavor devuelvanle a los Mapuches sus tierras ,el Rey de España hizo un tratado con ellos y no se a respetado ,soy chileno y admiro el pueblo Mapuche .

  23. miguel veliz comentó el 20 de Octubre, 2009 a las 2:20 pm

    si chile es una nacion indivisible,pero,¿que hacemos con los que no sienten chilenos y viven aqui de antes que nosotros?.no hemos impuesto por la fuerza de las armas y ni siquiera para favorecer alos chilenos,sino que en muchos casos a extranjeros.
    yo,que tengo el prejucio de apoyar alos pobres y oprmidos estoy por la solucion pacifica de este problema y ojala sea justo y beneficioso para todos los mapuche

  24. Karlos comentó el 16 de Diciembre, 2009 a las 4:04 pm

    El genocidio cometido a sangre y fuego en la mal llamada pacificación de la Araucanía para anexar terrenos mapuches al territorio nacional, conlleva una de las vergüenzas más grandes del estado chileno, pues no hay sustento ético que lo avale. Muchos escritores e historiadores han hecho un cuento de esta época de la historia, sin graficar el verdadero dramatismo que significa ser despojado de su terreno… su ruca.
    Más que una cuestión política, representa la violación del territorio mapuche que ha sido obviada a través de la historia, reafirmada con tratados y parlamentos que poco tenían de equitativos o justos.
    Hoy nos encontramos, a poco más de 100 años, con una realidad que sólo demuestra lo poco que ganaron los mapuches luego del “genocidio de la Araucanía” y que se hacen vanos intentos por dignificar el despojo a sangre y fuego… es más fácil olvidarlo.

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