Fiebre del Oro en la Patagonia

· 5 May, 2007 16:05
Medio Ambiente

4 equipos técnicos de una transnacional canadiense se desplegaron en la Provincia de Palena, Décima Región, para desarrollar un exhaustivo plan de exploración en busca de oro en 9 blancos de alta prioridad. Los resultados fueron muy favorables, pero todo se maneja en el más completo hermetismo.


fiebre del oro
Según un reciente estudio difundido por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), la minería del oro en Chile concentrará entre el 2004 y 2008 inversiones por casi U$ 3.000 millones. De ellas Pascua Lama, de la empresa canadiense Barrick Gold, figura con una transacción de U$ 1.415 millones. ¡Fiebre del oro!, dirá usted. No se equivoca. La fiebre contagió a Kinross Gold Corporation, también canadiense, que en sociedad con la estadounidense Geocom Resources, están estudiando seriamente invertir en 9 proyectos mineros en la silvestre Patagonia.
En noviembre del 2006, ambas firmas tomaron un total de 318 pedimentos mineros repartidos en 6 bloques ubicados en la Provincia de Palena, Décima Región. El programa 2007 que lleva a cabo Geocom sobre los resultados generados el 2006, motivó a la compañía la obtención de aproximadamente 90.000 hectáreas de tenencias minerales.
Luego, 4 equipos técnicos se desplegaron en la zona para desarrollar un exhaustivo plan de exploración, es decir, hacer mapeo y tomar muestras detalladas en 9 blancos de alta prioridad. Estos son los pórfidos de oro-cobre El Espolón, Río Tranquilo, Ventisquero y Cerro Chaitén; el de oro diseminado Cerro Primero; la zona de oro Cerro Cóndor; el blanco de plata Río Tigre; el pórfido de cobre Río Azul; y Cerro Mera con oro-cobre.
Hace pocos días Geocom emitió un comunicado donde señala que elevó a la categoría de proyecto a El Espolón, basada en los resultados de las recientes evaluaciones mineras.
“Debido a los excelentes resultados y la alta prospección geológica, Geocom ha seleccionado a El Espolón como proyecto para la minería de oro. Una vez recibidos los resultados geológicos completos el proyecto Espolón será ofrecido a Kinross para formalizar una sociedad conjunta de acuerdo a lo establecido en los acuerdos de prospección”, informa el documento y añade que El Espolón comprende un total de 13 pedimentos totalizando 3,800 hectáreas.
Además el texto califica de “excelentes ensayos” las pruebas desarrolladas en El Espolón. El geólogo y docente de la Universidad Austral de Chile, Dr. Mario Pino Quivira al examinar los resultados del sondeo explicó que “las leyes son muy altas, pero falta intenso trabajo para conocer los volúmenes”.
Si bien el precio del oro es alto, pues registra al 15 de marzo, un nivel promedio anual $ 346.573 por onza (1 onza es igual a 28 grs.), no explica del todo la motivación para realizar dichas iniciativas. Las firmas mineras se deben haber estimulado por el anuncio del gobierno, en el sentido de que la Carretera Austral y las líneas de transmisión del proyecto de Endesa en Aysén, pasarían a través de la Provincia de Palena.
Seguro que las “novedades” gubernamentales favorecen sus planes, ya que según advierte el director del Programa de Economía Ecológica del Instituto de Ecología Política (IEP), Bernardo Reyes Ortiz: “La carretera abre espacio para la explotación masiva e intensiva de los recursos del sur por parte de las transnacionales, ese es su objetivo central, no para articular ni mejorar la calidad de vida de los pequeños, cuyo peso político y capacidad de financiar campañas es de baja relevancia. La Patagonia se abre a un nuevo saqueo histórico, esta vez a gran velocidad”.

¡NADIE SABE!
En cualquier caso, los movimientos de las compañías se han hecho con el más absoluto hermetismo, situación que es típica del rubro. En este sentido, el senador por Aysén y presidente de la Comisión de Medio Ambiente, Antonio Horvath Kiss (RN), se mostró sorprendido ante la consulta de El Ciudadano sobre de las exploraciones, pues no tenía antecedentes. A su vez indicó que indagará sobre estas: “Las voy a investigar. La verdad es que toda la zona austral está sometida a riesgo de investigación minera. La minería se sabe que es muy agresiva y la vocación de la Patagonia es claramente el turismo, la biodiversidad y la identidad cultural de la gente”.
A quien no le extrañan los movimientos de estas transnacionales es a Reyes del IEP: “No sorprende, dado que el ‘Tratado de Complementación Minera’ promovido y desarrollado por el Gobierno de Frei con Argentina, tiene como objetivo central abrir las oportunidades para la exploración y explotación minera en ‘tierra minera internacional’ donde ambos países ceden soberanía a las transnacionales mineras”.
Visitamos el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) para que nos aclaren lo que acontece en Palena y nos dijeron que ellos se enteran cuando las firmas presentan el proyecto e inician las faenas, de acuerdo a los reglamentos mineros.
“En general, y sobre todo en la zona sur, cuesta mucho conocer cuándo una empresa está haciendo labores de exploración. Es un tema que lo hemos discutido internamente y trabajamos la posibilidad de regular esa situación”, afirmó el jefe del Departamento de Propiedad Minera de Sernageomin, Patricio Leiva.
Parece que los movimientos de Kinross y Geocom han pasado desapercibidos para todo el mundo, ya que recurrimos al gobernador de la Provincia de Palena, Juan Águila Cárcamo, quien declinó emitir declaraciones por considerar que no era el vocero adecuado. La autoridad de gobierno, al parecer, desconocía los hechos, aunque El Ciudadano le envío información con antelación para que opinara oportunamente.
Para la bióloga y coordinadora nacional de Ecosistemas, Flavia Liberona, es necesario saber si el gobierno está en cabal conocimiento de los planes de Kinross Gold y Geocom y de cuánta información dispone: “Si la respuesta es que las autoridades tanto locales como regionales y nacionales cuentan con esta información, me parece muy preocupante que no la pongan a disposición pública, pues esto genera de inmediato la sensación de que algo anda mal. El deber de los funcionarios públicos es informar a los ciudadanos sobre posibles actividades que van a afectar su vida”.

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¿QUIÉNES SON?
Kinross Gold Corporation es un actor importante en el mercado del oro en Chile y en el mundo, ya que es el octavo productor aurífero a escala mundial. A principios de marzo anunció la adquisición de Bema Gold, minera por la que había presentado una oferta por US$ 3.100 millones.
Con operaciones en tres continentes, las reservas y recursos de Kinross superan las 50 millones de onzas, de las cuales 37% se ubican en Chile, es decir, depósitos por 18.500 toneladas de oro.
Kinross, además de participar con 50% de la minera Mantos de Oro (que explota las minas La Coipa y Purén, en Atacama), con la adquisición de Bema pasa a controlar en el país 100% de Refugio (Atacama), que produce anualmente cerca de 230.000 onzas de oro, y además asume el 49% de participación del proyecto Cerro Casale (Atacama), uno de los yacimientos sin desarrollar más importantes del país.
Por su parte, Geocom Resources es una compañía de exploración, focalizada en adquirir y desarrollar recursos minerales con geología atractiva en países políticamente estables en el mundo. La compañía desarrolla actividades en Alaska, Argentina, EE.UU y Chile.

NO A LA MINA
En América Latina las crisis de las economías nacionales se combinan peligrosamente con las agresivas estrategias de penetración que despliegan las grandes corporaciones mineras. Estas transnacionales están buscando activamente paraísos de contaminación en el Tercer Mundo. ¿Por qué? Las regulaciones ambientales más estrictas y la firme oposición de las comunidades han colaborado a la rápida expansión de las compañías por todos lados. “Por algo las trasnacionales mineras vienen a Chile o a países subdesarrollados, en vez de quedarse desarrollando proyectos en sus países de origen”, afirma la especialista de
Ecosistemas.
Esta situación ha traído consigo conflictos con las poblaciones locales, poniendo en evidencia intereses contrapuestos en relación al manejo y control de los recursos naturales.
Un caso emblemático en la Patagonia es el que sucede en la ciudad de Esquel, Provincia del Chubut, Argentina. Justo a la altura de la Décima Región. En la zona existe una mina de oro y plata (El Desquite), que debe ser trabajada a cielo abierto. Detrás del proyecto está la multinacional canadiense Meridian Gold que está interesada en explotarla.
Un grupo de esquelenses conscientes y preocupados por la ecología, decidió agruparse en una Asamblea para impedir la instalación de la mina. Los ciudadanos tenían desconfianza, pues sabían que dentro de las faenas extractivas del oro, éste debe ser separado mediante la aplicación de cianuro, por lo que temían la infiltración del compuesto a ríos y napas subterráneas.
El 23 de marzo de 2003 los vecinos de Esquel lograron que se realizara un plebiscito para que toda la comunidad exprese su opinión sobre el proyecto. El resultado: “No a la mina” ganó con el 81% de los votos.
Esquel es el primer lugar de América donde la acción de la población logró que un proyecto de explotación minera suspenda sus actividades. En este sentido, el 23 de marzo de 2003 es una fecha de gran trascendencia porque sentó un precedente importante sobre el derecho de cada comunidad a ser consultada cuando su calidad de vida esté amenazada. Con la gran repercusión alcanzada se transformó en caso testigo y dio voz a otros puntos de Argentina donde se mantiene la misma lucha: ciudades, pueblos y parajes de Catamarca, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero, Neuquén, Córdoba, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Río Negro, además de Chubut, conformaron la Red de Comunidades Afectadas por la Minería, desde donde se denuncia la entrega de los recursos naturales, se exige la inmediata prohibición de los métodos de explotación minera contaminantes y reclama la urgente anulación de la legislación vigente del sector. “La ley actual otorga la cesión del suelo y subsuelo a empresas extranjeras y habilita métodos de extracción prohibidos o muy cuestionados por el impacto ambiental que provocan”, advierte el primer documento de la Red.
Hoy el conflicto continúa: Meridian Gold –que pensaba utilizar 180 toneladas de cianuro por mes- demandó a seis vecinos de Esquel, aparentemente como consecuencia de la difusión de una grabación en la que directivos de la firma aparecerían planeando cómo torcer la negativa de los esquelenses a aceptar la explotación minera. Dos de los demandados son periodistas de una radio local.
A diferencia de Esquel, acá en la Patagonia chilena aún no hay conflictos, pero hay una semejanza:“En la opinión de los geólogos de Geocom, el ambiente geológico en Cerro Mera es muy similar al depósito de Esquel, que contiene más de 3 millones de onzas de oro”, expresa un comunicado de Geocom Resources.

ORO Y CIANURO
Decir que la minería es insustentable es en realidad quedarse muy cortos. Sus impactos exceden largamente lo que la gente consideraría normalmente como insustentable. La minería es responsable por la pérdida del sustento de millones de personas; está en las raíces de numerosas guerras civiles, dictaduras e intervenciones armadas extranjeras; es responsable por el envenenamiento de personas y del medio ambiente; entre otras responsabilidades.
Es difícil medir el impacto ambiental de las exploraciones, pues no se tienen muchos antecedentes. Por ello le preguntamos al profesional del IEP qué podría acontecer en Palena: “Esquel entrega las claves, o San Juan en el proyecto de Pascua Lama en el lado Argentino: contaminación de las aguas, destrucción y erosión de la cultura local; daños graves a la biodiversidad; deterioro al potencial productivo sustentable de este territorio; y una vez más el saqueo autorizado y legal, con el beneplácito y la presencia de las autoridades para las inauguraciones de las operaciones… y algunas acciones o aportes en las próximas elecciones”.
Usted se preguntará ¿Por qué tanta demonización de la minería aurífera? Porque usa un compuesto muy polémico y letal: el cianuro sódico.
La mayoría de las minas de oro, donde el metal puede obtenerse por procesos típicos de la minería, están agotadas en la actualidad. La lixiviación con cianuro, no puede considerarse un procedimiento minero típico, sino más bien un proceso propio de la industria química.
Una vez que el mineral triturado es apilado en la plataforma de lixiviación, se le rocía con una solución de cianuro. La solución del compuesto contiene entre 0.14 y 2.35 kg. de cianuro por tonelada de agua, y tiene una concentración promedio de 0,05 %. La solución de cianuro lixivia (lava y amalgama) las partículas microscópicas de oro del mineral mientras se filtra por el cúmulo. Los ciclos de lixiviación duran desde unos cuantos días hasta unos cuantos meses, dependiendo del tamaño del cúmulo y de la calidad del mineral. La solución de cianuro que contiene el oro -llamada la solución “encinta”- fluye por gravedad a un embalse de almacenamiento. Desde el embalse de almacenamiento se usan bombas o zanjas con forros para llevar la solución hacia la planta de recuperación de metales.
Pero el cianuro se conoce mejor por ser un veneno extremadamente tóxico que por su impacto en la historia económica de la minería de oro, y con razón. El cianuro de sodio es uno de los venenos letales de más rápida acción. En una dosis mortal, que para los seres humanos puede ser tan pequeña como una cucharada de solución de 2% cianuro, los síntomas se manifiestan en segundos. Pronto llega la muerte.
Un solo caso en Rumania, en enero de 2000 liquidó cien toneladas de peces e inutilizó el agua potable de 2.5 millones de habitantes cuando una represa de cianuro de sodio comenzó a verter sus líquidos en el río Tizsa, el segundo más grande del país. La presencia de metales pesados en 80 kms. del río hizo intervenir a la Organización Mundial de la Salud.
Fugas de cianuro y de metales pesados mataron toda la vida acuática a lo largo de 27 kilómetros del río Alamosa en Colorado, EEUU, en 1992, con un gasto superior a los 150 millones de dólares para limpiar la zona. Estos accidentes suceden en todos los países, aún en aquellos altamente industrializados.
Más allá de estos impactos, nuestro afán no es alarmar a la población, pues no estamos asegurando que se vaya a usar cianuro en estos posibles yacimientos de oro en la Patagonia. Sobre este punto el geólogo Pino es claro y nos comenta que a El Espolón le faltan estudios: “(El Espolón) Es un proyecto de prospección, lejos de que el hallazgo se constituya en un yacimiento”.
No obstante, la ciudadanía debe estar informada a lo que se exponen ellos y el medio ambiente. Los ecosistemas de la Patagonia presentan una gran biodiversidad y muchas de sus especies presentan un alto grado de endemismo, es decir, son únicas en el mundo. Nuestros ecosistemas son prístinos pero también frágiles, lo que significa que si se alteran, los cambios perdurarán por un largo tiempo o serán directamente irreversibles.

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MÁS ALLÁ DEL CIANURO
Los impactos mencionados en este artículo son solamente los efectos inmediatos de la minería de oro por lixiviación con cianuro. El bajo costo y la extendida aplicación de la lixiviación, la carrera por nuevos yacimientos y la flexibilidad general de la Ley Minera y de los responsables gubernamentales, dan lugar a una peligrosa sinergia: Centenares de regiones remotas y rutas de paso de la vida silvestre son vulnerables a la minería de oro.
“Los proyectos mineros son tremendamente invasivos, destructores del medio ambiente y contaminantes, por tanto evidentemente nos preocupa que se piense en desarrollar este tipo de iniciativas. Más aún si estos se hacen en una zona de características naturales tan valiosas como la Patagonia chilena”, advierte Flavia Liberona de Ecosistemas.
Pero no son sólo las fallas de la minería del oro las responsables de los desastres ecológicos. Es preferible culpar a una serie de leyes y a una serie de mentalidades que permiten a las casualidades de la geología decidir si un área será explotada o no, en vez de utilizar un proceso inteligente de planeamiento de actividades múltiples que permitan sopesar su valor en relación al de los minerales que se pretenden explotar.
Según Reyes del IEP son los gobiernos concertacionistas los que permiten los daños gravísimos que genera la minería en los ecosistemas y las poblaciones locales: “El estado chileno es lo menos ‘patriótico que puede existir’. No sólo no tiene capacidad de fiscalizar el cumplimiento de la legislación, sino que está dispuesto a sancionar a buenos funcionarios públicos que denuncien o hagan bien su trabajo. Se trata de ‘dejar hacer y dejar pasar’ todas las aberraciones y excesos de los grandes inversionistas. Callar, callar y callar, es lo que ha caracterizado a los gobiernos de la Concertación cuando se trata de inversiones extranjeras”.
Pero ante todo, los pueblos que viven en las regiones ricas en minerales deben tener la capacidad de tomar decisiones plenamente informadas para decidir si permiten o no actividades de minería en sus territorios. Y en caso de aceptar, deben tener el poder para decidir cómo se debe llevar a cabo la actividad, de forma de asegurar la conservación ambiental y la justicia social.
En este sentido la especialista de Ecosistemas piensa que “seguir con el esquema de grandes proyectos que llegan a zonas remotas y se imponen a sus habitantes bajo el amparo legal de que no existen instrumentos para regular este tipo de actividades, es fatal”. Reyes agrega que los proyectos de Kinross y Geocom permiten controlar y romper la tendencia a transformar la Patagonia en una zona protegida para la humanidad y para conservación de estos importantes ecosistemas.
Con el pretexto de la globalización y el fomento a la inversión, el Estado ofrece a las transnacionales muchas facilidades. Como el pago de impuestos que se basa en la obtención de utilidades, por lo que las empresas durante años han declarado pérdidas y, por ende, no pagan tributación. Estas ventajas catapultan a la Patagonia como un importante destino para iniciar una “fiebre del oro”.
Flavia Liberona lo tiene claro: “Sabemos que se está aumentando la presión por desarrollar proyectos en la Patagonia. Muchos de estos ponen en grave peligro la subsistencia de este macro ecosistema, y que de materializarse destruirían la forma de vida de las personas que habitan en la zona y además dañarían o destruirán ecosistemas valiosos para Chile y el mundo”.

Mauricio San Cristóbal

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