Lo que Grecia puede aprender de Argentina

· 7 March, 2012 04:03
Economí­a, Pueblos

Para comprender los recientes problemas de Grecia y cómo llegó el país a este punto, es útil citar lo que escribió al respecto Mikis Theodorakis, el famoso compositor y autor de canciones griego. Recientemente, en su página, Theodorakis dijo:

“Hasta 2009, no hubo ningún problema económico serio. Las principales heridas de nuestra economía eran los inmensos gastos relacionados a la compra de material bélico y la corrupción de una parte del sector político y económico-periodístico. Para ambas heridas, los extranjeros comparten la responsabilidad. Los alemanes, por ejemplo, así como los franceses, ingleses y estadounidenses, ganaron miles de millones de euros anuales por las ventas de material bélico, en detrimento de nuestra riqueza nacional. Esa continua hemorragia nos puso de rodillas y no permitió que siguiéramos adelante, mientras al mismo tiempo contribuía a la prosperidad de naciones extranjeras. Lo mismo valía para el problema de la corrupción. La compañía alemana Siemens, por ejemplo, mantenía un departamento especial para la compra de responsables griegos a fin de introducir sus productos en el mercado griego. Por ello el pueblo griego ha sido víctima de ese dúo depredador de griegos y alemanes que se enriquecieron a su costa.”

Siemens también tuvo un pasado tenebroso en Argentina. El pasado mes de diciembre, en Nueva York, unos fiscales estadounidenses acusaron a ocho antiguos ejecutivos de Siemens de sobornar a funcionarios argentinos, incluidos dos presidentes y ministros del gabinete, con el fin de obtener un contrato de 1.000 millones de dólares para fabricar tarjetas de identidad.

En 2001-2002, Argentina pasó por una crisis económica similar a la que afecta a Grecia actualmente. Pero después de unos años difíciles, Argentina reinició su crecimiento, llevando a muchos a preguntarse si Grecia debería seguir el camino argentino con el fin de restaurar su salud económica. ¿Qué hizo Argentina y se puede aplicar en Grecia?

Los infortunios económicos más serios de Argentina comenzaron a mediados de los años noventa, llegando a una recesión total en 1999-2002. En diciembre de 2001, para evitar una intranquilidad social más amplia y dolorosa, el gobierno de Argentina declaró que ya no pagaría sus deudas y el país entró en quiebra. Con 93.000 millones de dólares, la bancarrota de Argentina fue la mayor quiebra de la historia, convirtiendo al país en un paria en los mercados internacionales.

Aunque sus acreedores culparon de todo al gobierno argentino, la decisión de Argentina fue elogiada por varios economistas. Christine Rifflart, economista experta en economía latinoamericana en el Observatoire Français des Conjonctures Économiques (OFCE) declaró que la decisión de Argentina “fue probablemente lo mejor que el país podía hacer entonces”.

La crisis económica argentina provocó, como sucede ahora en Grecia, protestas sociales generalizadas, derrocó a cinco presidentes en un año y el país necesitó varios años para recuperarse. Una de las causas principales de la crisis, sin embargo, sigue ignorándose ampliamente. Argentina acumuló una deuda impagable porque tomó préstamos de manera imprudentes que incluso le ofrecieron todavía con más imprudencia, una situación patéticamente similar a la que está sucediendo en Grecia ahora.

Mark Weisbrot, codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR) en Washington DC, declaró en octubre pasado: “Argentina se recuperó rápidamente porque no solo se libero del lastre de la deuda insostenible, sino también de las políticas destructivas impuestas por los acreedores y sus aliados”. Ahora ha llegado el momento de que los griegos piensen siguiendo las mismas líneas, exigiendo una reestructuración drástica de su deuda. Cualquier otra medida solo aliviará algunos síntomas sin curar la enfermedad subyacente.

Puede ser más difícil para los griegos que para los argentinos superar esta difícil situación. La recuperación de Argentina se benefició considerablemente del aumento drástico de los precios internacionales de algunos productos agrícolas claves como el trigo y la soya, ya que la demanda de esos productos siguió aumentando en países como China e India. No es el caso de Grecia, que sigue dependiendo considerablemente del turismo. Pero existe un límite de la capacidad de Grecia de pagar sus deudas sin provocar un caos implacable en el país.

En 2005, cuando el ministro de Finanzas de Argentina, Roberto Lavagna, anunció la decisión del gobierno de reestructurar 88.000 de dólares de deuda en bancarrota con un “recorte” del 75%, le acusaron de “no jugar según las reglas”. La respuesta de Lavagna, que podría ser la de Grecia actual, fue que “el país no repetirá los errores del pasado” … “cuando el gobierno ignoró nuestra capacidad de pago limitada para obtener una aceptación rápida de los poseedores de obligaciones”.

Grecia se encuentra en sus días más críticos como nación independiente. El problema no es cómo minimizarán los bancos sus pérdidas, sino cómo sobrevivirá Grecia como una democracia moderna. La reacción de Grecia ante la crisis determinará su futuro como país y la capacidad de sus ciudadanos de mantener una calidad de vida decente.

César Chelala

Common Dreams

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

*César Chelala, egresado de la Facultad de Medicina de la UNT, exinvestigador de la Universidad de Nueva York, excolumnista del Washington Post y exasesor de las Naciones Unidas, tiene un premio compartido del Overseas Press Club of America.

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