Paraguay: “Ya no podemos mentir a los niños y a las niñas sobre Marina Kué”

· 20 January, 2013 11:01
Justicia y DD.HH, Latinoamerica, Portada, Pueblos

Más de 350 niños y niñas afectadas por la masacre de Curuguaty, origen del golpe de estado parlamentario que destituyó a Fernando Lugo en junio de 2012.

“Hoy -15 de enero- nuestro objetivo era entrar a Marina Kué, y logramos ese objetivo. Vecinos, familiares y amigos de las víctimas, aproximadamente 650 personas, 500 adultos y 150 niños y niñas llegamos a Marina Kué y recorrimos el lugar. Revisamos de dónde levantamos a los heridos y de dónde levantamos nuestros muertos. Y algunos niños y niñas nos preguntaron: ‘¿Dónde cayó muerto mi papá?’.Esta es una pregunta dolorosa hoy para nosotros, pero no les pudimos negar: ‘tu papá vino a buscar estas tierras que eran nuestras, y de aquí levantamos a tu papá’- les dijimos a los más grandecitos”. Este es el relato de Dominga Noguera, dirigente campesina de Curuguaty durante el acto por los siete meses de la masacre, en el Panteón de los Héroes en Asunción.

“Es triste nuestra respuesta, pero uno de los niños nos preguntó de manera insistente, y ya no les podemos mentir. Antes no sabíamos cómo explicarles, pero hoy, cuando fuimos, nos siguieron las niñas, los niños y llegaron con nosotros hasta el lugar. Tuvimos que atravesar más de dos kilometros de sojal, atravesar un estero y llegamos al lugar donde recogimos a nuestros muertos y heridos en Marina Kué”, explicó la mujer en guaraní. “Ore ñopû -nos revolvió la herida-”, dijo al referirse a las preguntas de las niñas y los niños que fueron a cumplir con la costumbre campesina de visitar y rezar en el lugar donde pierde la vida una persona.

“Cuando se cumplieron los seis meses, no nos permitieron entrar”- dice Dominga lamentando la imposibilidad de realizar la celebración religiosa que en el campo suelen hacer los cristianos a sus muertos. “Cuando eso nos cubrieron más de 200 policías en 22 patrulleras. Nosotros entendimos que entonces habían tenido millones en gastos públicos para que ellos fueran a decirnos: ‘no entren hasta ahí’; habían gastado millones, mientras tanto, las necesidades de las familias siguen allí para impulsar el proceso de recuperación del territorio paraguayo. Porque esta es una tierra del Estado. Ahora sí, se va esclareciendo, está más claro que el agua del porqué no quieren que entremos hasta ese lugar; porque esas tierras son un emblema nacional, porque si recuperamos esas 2.000 hectáreas de Marina Kué será una señal de que es posible recuperar las tierras malhabidas del Paraguay”- siguió reflexionando Dominga Noguera.

HISTORIAS DE SOBREVIVIENTES: “EL DOLOR TIENE CARA DE NIÑO Y DE NIÑA

Una de las historias más emblemáticas –quizá porque da cuenta de la poca distancia entre las historias de policías y campesinos- es el caso uno de los niños que se encontraba en el campamento donde ocurrió el trágico suceso del 15 de junio. Su padre biológico es un agente policial que participó del operativo. Su madre y él estaban en el campamento. Su madre está en la cárcel y el niño fue con su padre policía, a quien no reconocía hasta ese momento. La tragedia del 15 de junio marcará su vida para siempre. Actualmente, la madre se angustia desde la cárcel y se acongoja y se llenan los ojos de lágrimas cuando recuerda a su hijo. Del niño no se supo mucho más.

Otro niño que se encontraba en el campamento y que incluso se lo ve en algunos videos, quedó sin su padre. Presenció la masacre en donde murió su padre. Tiene cerca de cuatro años, pero está indocumentado, no tiene una cédula de identidad. No había sido reconocido ante el juzgado hasta ese entonces. Hasta el momento no ha recibido una atención psicológica. Los medios de comunicación lo exhibieron en su momento como una noticia, pero luego nadie se atrevió a preguntar más cómo está.

“Nosotros pedimos fuertemente que exista justicia en el Paraguay. Es por eso que nosotros procuramos para llegar hasta Asunción con nuestra palabra. Es por eso que nosotros necesitamos unirnos entre todos, porque los campesinos solos no podemos cambiar el Paraguay”, dijo Dominga con la voz quebrada.

Martina Paredes perdió a dos de sus hermanos, viajó el martes desde Curuguaty para hablar en el acto en Asunción. Tomó el micrófono pero se excusó de hablar al recordar las preguntas que le hicieron ese día sus sobrinos. El dolor de Curuguaty es aún inmenso.

MÁS DE 300 NIÑAS Y NIÑOS AFECTADOS

Unos 28 niños y niñas de siete comunidades de Curuguaty quedaron huérfanos tras la masacre de Marina Kué. Además, con los 14 hombres y mujeres acusados privados de su libertad y los 54 campesinos y campesinas que hoy se encuentran prófugos, asciende a aproximadamente a 350 el número de hijos e hijas que quedaron sin padre y/o madre. Las comunidades afectadas son: Yvypytâ 1, Yvypytâ 2, Britez Kué, Carro Cué, Jasycañy, Mandu´ârâ y San Luis.

Por otro lado, se espera próximamente el nacimiento de tres bebés, a menos que el juez dicte la libertad para sus madres: Dolores López, embarazada de siete meses y Fani Olmedo, de tres meses, quien tendrá mellizos según el informe médico.

La Articulación Curuguaty realiza un abordaje sobre niñez en algunas de las comunidades afectadas, a través de la CDIA- Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia; sin embargo, las demandas de atención que requieren los niños y las niñas en Curuguaty son extensas y diversas: salud física y salud mental, derecho a la identidad, derecho a una alimentación sana y digna, derecho a una vivienda, etc.

Por Fátima E. Rodríguez

www.apeparaguay.org

El Ciudadano

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