Unos restos desenterrados en una cueva de Somerset, Inglaterra, han revelado nueva evidencia de que en la Bretaña de hace 15.000 años, los humanos realizaban rituales caníbales. Una clave para los paleontólogos son las marcas regulares y zigzagueantes grabadas en los huesos, que muestran el carácter intencional de una costumbre.

Los últimos análisis de los huesos, que fueron descubiertos por primera vez en los años ’80 en la cueva de Gough, en Cheddar Gorge, muestran signos de que fueron fileteados con técnicas sofisticadas de carnicería y luego decorados y tallados por pares humanos, informa The Guardian.

Investigaciones previas de los restos, que pertenecen a un infante de tres años, dos adolescentes y al menos dos adultos, ya habían sugerido la posibilidad de que los individuos –humanos modernos primitivos– hubieran sido comidos por otros humanos.

Pero hasta ahora no estaba claro de qué manera había ocurrido esto. Algunos habían sugerido que no fues por causas nutricionales, sino como un homenaje a los espíritus de los muertos. Otros teorizaban que se habría tratado de una “crisis de canibalismo”, en que los pares de la especie se comieron entre sí por hambruna y desesperación durante un invierno terrible.

Los últimos análisis se concentraron en un solo hueso radio (del antebrazo) y resuelven parcialmente esta cuestión, indicando que había al menos algunos elementos rituales en este acto.

El estudio, publicado en Plos One, describe por primera vez las incisiones con forma de zigzag en el hueso, que parecen haber sido hechas entre la etapa de carnicería y la del consumo.

Chris Stringer, director de investigación de orígenes humanos en el Museo de Historia Natural de Londres, quien participó en la excavación original y en el actual estudio, dice que “este no fue solo un caso de alguien que murió y luego se lo comieron. El proceso es interrumpido a medio camino. Sacaron la carne, luego alguien se sentó y grabó este diseño con mucho cuidado, y solo después rompieron el hueso para extraer la médula”.

Las imágenes microscópicas y las comparaciones con otros tipos de incisiones muestran que los patrones eran solamente decorativos y no fueron hechos con el solo propósito de la carnicería.

El estudio se relaciona con otro descubrimiento en la misma cueva, hace seis años, en que se hallaron restos de cráneos humanos que al parecer habían sido pulidos y preparados para beber líquidos. No se sabe si aquellos pertenecían a los mismos individuos del actual estudio, pero futuras investigaciones indagarán sobre ello.

Los caníbales de las cuevas de Somerset estaban entre los primeros humanos que recolonizaron la isla de Britania después de la última glaciación. Cuando esta terminó, hace unos 14.700 años, las tribus de cazadores-recolectores se movieron hacia Britania desde España y Francia, a través de un puente de tierra que ahora está sumergido bajo el mar.

“Es algo que encontramos horrible pero esa era su tradición. Como ahora incineramos o enterramos a los cuerpos, esa era su forma de disponer de ellos, nos guste o no”, dice Silvia Bello, paleontóloga del Museo de Historia Natural de Londres y principal conductora del estudio.

Imagen redes: Cueva de Gough, vía Britain From Above

El Ciudadano

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