Traidor con clase


17 February, 2017 10:02
#Columnas

El traidor es un sujeto que reniega con disertaciones o acciones un compromiso hacia una idea, causa, asociación u otros. Podría definirse como el ocultamiento de intenciones preconcebidas. Oculta su esencia. Un asaltante de caminos te embosca, oculta su cuerpo, no sus intenciones, un traidor sí. Se considera una de las acciones más ruines, dentro de los crímenes o faltas. Independientemente del daño que un traidor cometa, da la posibilidad de definirlo y especificarlo, en un plazo medianamente razonable. Existe cierta “honestidad” del traidor al exponerse en forma más abierta y pública como tal, ya que concede la oportunidad de puntualizarlo. El apóstata es un sujeto que reniega de la fe de una determinada colectividad. Rechaza en forma completa los dogmas o verdades absolutas de una organización. En un sentido más amplio, la apostasía es abandonar un partido para entrar en otro o cambiar de opinión o doctrina. El hereje es aquel que no rompe con los dogmas sino que interpreta o discrepa en alguno de estos puntos contra la colectividad. Y ocurre un fenómeno llamado cisma: división, discordia entre los miembros de una misma Comunidad. Creación de nuevas religiones o partidos.

No son traidores, no se han pasado al otro bando en forma majadera o pomposa. No denuestan al anterior grupo de personas o ideas. No son apostatas, no rechazan, ni reniegan de las supuestas verdades, axiomas o dogmas establecidos en cierta colectividad. Tienen sí un aire de herejes porque intentan modificar ciertas definiciones para provecho personal. No reniegan de las ideas que se esgrimen en cierto sector. A lo sumo, reprochan en forma romántica ciertos vicios o yerros. No expresan molestia airada o crítica implacable en contra de gentes del espectro anti-sistema. Ni sus vicios ni contra los valores o símbolos o el sistema económico preconizado, llámese Comunismo, Anarquismo o Socialismo; es más, y esto es lo más llamativo y característico: llegan al extremo de llamarse a sí mismos, el objeto que denostan a renglón siguiente en su accionar.

TraiciónAsí encontramos a los llamados  “socialistas” o “progresistas” en la actualidad. Individuos y colectividades que siguen esas corrientes, pero que en la práctica contradicen sus propios cimientos. Cayeron de rodillas ante el Dios del Capitalismo. Vendieron caros sus ideales, pero los vendieron.

Se abonó el terreno de la población con una campaña de mercadeo destinada a la banalización y la vulgarización de ciertos símbolos y doctrinas que son o eran contrarios al sistema liberal.
La mercantilización de la emblemática figura del Che Guevara no deja dudas al respecto. Fue un famoso modisto argentino que perfeccionó las camichetas. El pañuelo palestino puede verse adosado al cuello de los actores del red-set en el mundo o de cualquier alienado que cree que sólo es una moda. Es en esta situación que la presión fue demasiada y muchos no resistieron el embate letal del sistema contra ellos o sus colectividades y se rindieron. Pero no se rindieron entregando las banderas o los manifiestos. Insertos en la misma lógica del capital y modernizándose, se les ocurrió algo más astuto:

Arrendar los valores, alquilar los símbolos, cobrar una mesada mensual o anual por derechos de autor a los empresarios varios, por uso y abuso de ciertos nombres (la necesidad crea el órgano y el desuso lo atrofia). Al final de cuentas, el peso de los años había conferido un alto nivel de publicidad gratuita a nombres como Socialismo o Comunismo y sería torpeza no aprovecharlo.

El Trastorno Ideológico Bipolar (Tipo)

Desorden psíquico severo, con o sin daño orgánico. Trastorno grave de la personalidad con pérdida del contacto con la realidad y distorsión del funcionamiento general. En forma más específica, el individuo presenta manifestaciones (y también se presenta en manifestaciones) extremas de dos o más estados de ánimo. Hay una oscilación entre un polo depresivo ideológico retrospectivo y otro de carácter maníaco policiaco eufórico contemporáneo. En el estadio depresivo, los enfermos hablan con nostalgia del pasado, por lo general idílico. Están abatidos por lo difícil que se hace el diario vivir para los más necesitados. Luego del diagnóstico, ofrecen un discurso revolucionario de tinte, bucólico-terapéutico que habla de un mejor porvenir solamente si uno se lo propone o reforma un par de cosas, obviamente utilizando sus servicios. Desde una experiencia personal, que por lo generalmente es gloriosa (verdadera o falsa), se expresan como una especie de lumbrera del país. Son mesías públicos o nigromantes políticos, que comentan el por qué no fue como debió y porque el ahora es como es.

Lloran los muertos, los proyectos fusilados, las ideas torturadas, los pueblos originarios. Alaban a los grupos desposeídos y se adhieren, según las encuestas, al grupo de moda que esté pulsando alto en los grados de discriminación. Sí, son populistas y demagogos.

En el estadio maníaco policiaco eufórico, se comportan diametralmente distinto a como han actuado en la etapa depresiva-utópica. Después que el primer trance ha dejado de tener efectos, se ponen al servicio de los productores de la pobreza y sus ruinas. Sus técnicas de manipulación electoral y organizativa son bastante simples. Están basadas en el engaño, la estricta pose progresista y largas promesas de utilería cuando se acercan las elecciones. Saltan de organización en organización tasando trampolines que los catapulten al estrellato superficial y económico, que en la fase depresiva criticaban. Clavan al pobre contra el madero y después lloran como Magdalenas a los pies de esos mismos que ellos hundieron.

Por lo general han quedado anclados en la etapa oral, son excelentes charlatanes (charlacionistas).
De ahí la urgencia de hablar, cantar, recitar y opinar a como dé lugar la mayor cantidad de veces que les sea posible. Las etapas más íntimas, las reservan exclusivamente en negociaciones a solas y a puertas cerradas. Pactos, acuerdos, puestos, cancillerías, conciertos, gabinetes, contratos, embajadas, ministerios, alcaldías. Son Híbridos Partidarios Parasitarios o Híbridos Parásitos del Pueblo o Mutantes amorfo-electorales. Una de las particularidades es su Hermafroditismo Político. Un pie en lo privado y otro en lo público.

Fueron hasta cierto punto de sus vidas, pero al ser mordidos por el colmillo de las monedas se transformaron en vampiros o chupópteros. Ahora son licántropos liberales de la libre empresa, quienes no olvidan distribuir abundante anestesia y vendaje de eufemismo sobre sus víctimas.

Zombis zoociales que necesitan roer su pedacito de carne diariamente para sobrevivir. Son de cuidado, su mordida es contagiosa. Restaurados políticos, metamorfoseados, relavados, renovados, productos reciclados. Militantes mamarrachos de mercados bursátiles. Antes fueron martillo obrero altivo, ahora son sopapo de baño empresarial. Mascotas sociales del Capitalismo. Putas y proxenetas partidarias, golfas de gobierno, cafiches y cabrones de algún comité central o coordinadora o asamblea nacional.

Poetastros que viven de proyectos del gobierno, trovadores que son simples pericos amaestrados. Periodistas cobardes que escriben con pluma de plata, expertos en decir verdades a medias, para no arruinarse los ascensos y puestos. Se dicen Compañeros cuando lo que son es; Carroñeros. Temen a la luz pública, más bien dicho, a las cuentas públicas, odian que se les cuestione o contradiga. Ridiculizan las críticas, se auto confirman en el espejo de sus autos. Critican la censura y son los primeros en censurar algo que no esté enmarcado en el feudo interno de sus fronteras e intereses económicos. Estos son los falsos amigos del Pueblo o de la clase, igual o más dañinos que los propios fascistas, capitalistas.

(Fragmento)

Andrés Bianque Squadracci
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