Negociaciones por el TLCAN

Ante las amenazas de Trump, México podría prepararse para vivir sin libre comercio con EE.UU.

La amenaza de Trump de dar al traste con el tratado ha motivado a México a buscar nuevas alianzas comerciales. ¿Quién de los dos pierde más?

26 October 08:10
#Economí­a, #Latinoamerica, #Memorias

La excesiva dependencia de México en relación a la economía de Estados Unidos es un problema histórico para el país latinoamericano. Sin embargo, las renegociaciones del TLCAN parecen abrirle una puerta para buscar nuevas alianzas.

En ese sentido, la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, decida rescindir el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) o cambiar las condiciones en términos que resulten poco ventajosos para México, ha obligado al gobierno de Enrique Peña Nieto a reorientar su política puertas afuera y tener algunas cartas bajo la manga. ¿Se avecinan nuevas alianzas?

El 80% de las exportaciones mexicanas se destina a EE.UU. y estas representan casi 37% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, un dato que no es menor a la hora de prever los impactos que tendría una eventual salida del bloque comercial.

Sin embargo, la postura del gobierno de Peña Nieto es que el retiro del tratado perjudicará mucho más a los exportadores estadounidenses que a los mexicanos. “México es más grande que el TLCAN”, dijo hace dos semanas el canciller Luis Videgaray.

México argumenta que la mayoría de sus importaciones y exportaciones del país se hacen bajo las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), por lo que la utilización de ese régimen arancelario no será traumático. Agrega, además, que la mitad del intercambio con EE.UU. no se efectúa mediante las preferencias del tratado y que, para paliar el impacto, pretende echar mano de las alianzas establecidas con más de 40 países.

No obstante, expertos citados por El Financiero, advierten que no es tan fácil como parece: los más perjudicados de la eliminación del TLCAN pueden ser la industria automotriz (una de las más importantes en México), cuyas exportaciones serían pechadas con impuestos de hasta 25%; y el sector agropecuario, porque productos como lácteos, azúcar, bebida, tabaco y textiles serían gravados con impuestos entre 7,9 y 25%.

Nuevas alianzas

Ante esta situación, el gobierno mexicano ha empezado a moverse. Desde el domingo hasta este martes, en San Luis de Potosí, se desarrolló la décimo quinta Cumbre de Negocios con el propósito de “definir las opciones” para el país “no sólo con respecto a su relación con los Estados Unidos, sino, más ampliamente, en el contexto de las próximas elecciones presidenciales nacionales y en referencia a las prioridades estratégicas en toda la región y el mundo”, reza el portal web del evento.

Los más entusiastas en aprovechar el “vacío” que puede dejar Trump son Canadá, Corea del Sur y Japón. Representantes comerciales de esos países plantearon en México la firma del Tratado Transpacífico (TTP) sin EE.UU. o el establecimiento de alianza bilaterales más fuertes con las 11 naciones que aún siguen en ese bloque.

“TPP puede funcionar muy bien sin los EE.UU., dado el interés que tiene Japón y Canadá. México necesita ser un jugador muy activo en el TPP, asegurarse de no dar por muerto el TPP a costa de un capricho del señor Donald Trump”, sostuvo Claude Smadja, fundador y presidente de Smadja & Smadja Strategic Advisory, citado por Expansión.

Las rondas de negociaciones para determinar el destino del tratado con Washignton aún están en plena cocción, pero las fricciones ya empezaron a tener consecuencias económicas. A mediados de este año, por ejemplo, se reportó la caída de las exportaciones de EE.UU. a México, lo que encendió la alarma de los productores norteamericanos: “ciertamente, estamos preocupados”, dijo Tom Sleight, presidente ejecutivo del US Grains Council, una organización dedicada al envío de cereales fuera de las fronteras estadounidenses.

Lo que les quita el sueño a los empresarios norteamericanos es que, en efecto, el gobierno mexicano decida aplicar el “Plan B” y diversificar sus mercados, lo que puede traducirse en una caída significativa de los flujos que hasta ahora se habían dado bajo el TLC.

¿Renegociación?

El gobierno de Peña Nieto aún no tiene previsto levantarse de la mesa con EE.UU. Pese a que las posibilidades de buscar nuevos socios comerciales está abierta, ese tránsito podría tomarle tiempo y con una elección presidencial en ciernes, le urge hilar fino.

Este martes, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, reiteró que su país continuará en las negociaciones “por más difíciles que sean las propuestas” para ver “cuál es la voluntad y la flexibilidad” de sus socios. La mala noticia es que las conversaciones no cerrarán este año como estaba previsto, sino que se extenderán hasta el primer trimestre de 2018, lo que colindará con la temporada electoral mexicana y los comicios de medio término en EE.UU., precisa La Jornada.

Ese clima electoral podría poner más presiones a México, puesto que el TLCAN será una “papa caliente” en la agenda de los candidatos en disputa; y también le dará una responsabilidad adicional a Trump, quien tendrá que rendir cuentas a quienes prometió la eliminación del acuerdo. Por ahora, la única certeza es que el destino de tratado sigue a la espera de la quinta ronda de revisión, que se efectuará del 17 al 21 de noviembre en la capital mexicana, mientras el peso cae frente al dólar por tercera jornada consecutiva ante esa incertidumbre.

Con información de RT en español
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