Una delegación de autoridades y empresarios de Chile inicia este lunes (16) una visita de cinco días a Japón, país con el que se suscribió un tratado de libre comercio hace una década, y cuyo alcance se pretende ahora ampliar.

“Hay mucho interés en esta visita. Diez años no es poco para un acuerdo comercial con un país asiático”, señaló la directora general de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), Paulina Nazal (en la foto).

El intercambio comercial entre Chile y Japón, que llegó a situarse en los 12.043 millones de dólares en 2011, ha caído paulatinamente en los últimos años, hasta situarse en los 7.392 millones en 2015. De ahí el afán público-privado por revertir esta tendencia.

“Hay oportunidades importantes para seguir fortaleciendo esta relación, que comenzó hace 120 años políticamente hablando, pero sólo diez en materia comercial”, insiste la responsable de comercio internacional del Gobierno de Michelle Bachelet. Es por eso que el proceso de apertura comercial está siendo gradual y ahora Chile se aboca a ampliar las competencias de esos acuerdos.

“Con Japón, el acuerdo incluyó no sólo bienes, sino también servicios e inversiones, algo que no teníamos en otros acuerdos que negociamos antes, como el de China”, explica Nazal en entrevista con Efe. “Estamos en una oleada de revisión, modernización y ampliación de estos tratados, que abarquen no sólo los bienes, sino también inversiones y sectores que vamos a trabajar bilateralmente”, expresó.

La visita a Japón del 16 al 20 de este mes incluye un seminario de inversiones en el que ambas partes buscan identificar oportunidades de negocio y para el que ya han comprometido su participación más de 120 empresarios nipones. “Nuestro fuerte siempre ha sido el sector minero, y de hecho, los inversionistas japoneses en Chile se concentran en ese sector (más del 90 %) y un poco en el sector financiero”, detalla Nazal.

Es por eso que Chile pretende mostrar oportunidades en las áreas de innovación, aunque la minería seguirá siendo muy atractiva, especialmente el cobre, y ahora también, el litio. A ello se agrega un apartado especial para la robótica, la ciencia y la tecnología. “Nosotros estamos a años luz de Japón y nos interesa muchísimo atraer inversiones más sofisticadas de áreas en las que ellos son muy potentes”, agregó la titular de la Direcon.

“En Chile hay un capital humano muy importante con el que se pueden complementar sus inversiones”, considera Nazal, quien alude a la conveniencia de diversificarla matriz productiva de Chile, “que está un tanto estancada, lo cual redunda también en exportaciones poco diversificadas”. “La atracción de más inversiones en áreas de ciencia y tecnología es un talón de Aquilés que debemos abordar como país seriamente”, reconoce la directora de Relaciones Económicas Internacionales.

A pesar de que Japón es su cuarto socio comercial (después de China, Estados Unidos y la Unión Europea) y el cuarto mayor inversionista (con un total de 9.702 millones de dólares acumulados entre 1974 y 2013), Chile pretende “sacarle más partido” al acuerdo de libre comercio. Con un PIB per capita que dobla al chileno, la tercera economía del mundo tiene un lugar privilegiado en la actividad productiva del país suramericano.

Frente a los 247.000 millones de dólares del PIB chileno, Japón alcanzó el año pasado los 4,9 billones y por eso “le podemos sacar mucho partido al TLC”, insiste Nazal, quien subraya el potencial chileno en los sectores aqroindustrial, cárnico y lácteo, áreas que en su día quedaron restringidas o excluidas del acuerdo.

“Por eso estamos convencidos de que podemos darle un nuevo empuje a nuestra relación bilateral e incorporar productos con mayor valor agregado, como el sector forestal”, asegura la directora, además de exportaciones consolidadas, como vino y salmón, y servicios como las tecnologías de la información en el área financiera e, incluso, vídeojuegos. “Tenemos talento y capital humano. En materia de servicios, Chile puede dar muchas sorpresas”, aseguró.

No more articles