El pintor Francisco Morales (Santiago, 1990) conversó con El Ciudadano a propósito de su recientemente inaugurada exhibición “Conflictos de interés”. Más de 50 pinturas de diversos tamaños y estilos, que permanecerán expuestas al público hasta el 11 de agosto en Local Arte Contemporáneo (Av. Italia 1129). La muestra se puede visitar de lunes a viernes entre 12 y 17 hrs.

Un arte que no refleja en ningún punto lo humano me parece sospechoso”, conversación con Francisco Morales

1.- Tu estética, al menos en las 3 últimas exhibiciones que he visto, está claramente marcada por su referencialidad, el gesto coral de invocar voces, poner a dialogar subjetividades. Si eso es obvio en tus pinturas, también lo era en el hecho de que esas otras exhibiciones hayan sido colectivas,  ¿Por qué esta vez decidiste exponer solo?

Si te fijas, además de no ser una exhibición colectiva es también mucho más limpia. Las anteriores contaban con varios elementos: papeles encontrados, dibujos, fragmentos de poemas, fotografías, objetos, además de la presencia de otro artista y sus producciones. Fueron exhibiciones altamente enturbiadas, abarrotadas. Ahora, además de trabajar solo, abandoné también ese otro universo, quedándome con muy pocas cosas que no fueran pinturas. Lo decidí así, para que la pintura fuera lo importante.

2.- Tú ocupas muchas imágenes de cultura residual, gente de la farándula chilena o directamente “capturas” de teleseries conocidas. ¿Qué opinión te merece la seriedad en la elección de las imágenes a representar? Pintores que jamás elegirían imágenes de la baja cultura… pienso en estos hiperrealistas que quieren vivir el renacimiento en pleno siglo XXI y para quienes el valor simbólico de lo “representable” jamás conectaría con nuestro folklore: el pop, la tele, la publicidad, los doblajes.

Entre otros he pintado a Lazlo California, personaje de la teleserie Romané interpretado por Alfredo Castro. Tengo grabada la escena en donde Lazlo le dice a su mujer Vinka “Mi amor, lo que pasa es que te aposté y te perdí”. Lazlo es trágico, alterado, vicioso, mentiroso, fracasado, siempre gastándose lo que no tiene, es un tipo humano clásico. Me encantan las teleseries. Me interesan porque atraviesan todas las clases sociales. En la selección de imágenes que se representan, más que la seriedad, es la monotonía lo que me parece irreal y mezquino.

3.- Un poco en el mismo sentido, se desprende de tus cuadros que no tienes una noción de “obra fija” o “acabada”. Modificas tus cuadros permanentemente. Incluso has modificado cuadros que ya fueron expuestos o que están impresos en publicaciones. Cuéntanos de eso ¿Qué significa para ti este proceso? Yo al menos lo veo como un gesto radical contra el ego.

Me puse a trabajar así sin intención. Fue después de trabajar una pintura encima de otra ya “terminada” dejando expuesta la imagen anterior. Lo hice por intuición, digamos, no tenía otro lugar donde pintar. Luego me di cuenta que la manera de hacer estaba conectada con la manera en que la imagen se constituye en los muros de la calle, toda la superposición, la mezcla y la forma en que se ubican las cosas. Incorporé esto porque camino mucho. Pienso que la pintura nunca está terminada, cuando alguien se las lleva ahí recién se acaba. Las exhibiciones son simulacros de término, lo que no se vende probablemente puede seguir pintándose.

4.- Pound, un poeta que has citado muchas veces, ya sea ocupando versos o retratándolo, dice que “la época exige una imagen”. Independiente de la imagen en sí (cultura de masas, pop, figuras literarias, cine, capturas de videos, etc.) y parafraseando otro verso del  old uncle Ez ¿Cuál es la emoción o intuición que subyace en la elección de tus imágenes?

No sé, no es solo una. Lo que he pintado tiene la característica de ser un afán compartido. Creo que la constante es esa, buscar la imagen que te une a otro o hacer el ejercicio inverso, partir desde una imagen personal y encontrar en otros el equivalente. Pintar las coincidencias.

 5.- Los artistas se juntan más por afinidades que por generaciones, eso está claro. ¿Hay alguno de tu generación con el que sientas una afinidad de este tipo? Da lo mismo la nacionalidad.

Yo creo que es natural en los pintores sentirse el único, Bacon decía que hay miles de pintores y son muy pocos los elegidos. Cuando le preguntaban por Pollock o Rothko siempre dijo que le parecían lo más aburrido que había en la tierra. Me gusta Kerry James, no se si tengo alguna clase de afinidad con él, pero sí me atrae su pintura. No quisiera verlo en vivo, no he visto un original de nadie que no sea chileno. Antes eso me aproblemaba,  ahora me aprovecho de haber nacido tan lejos. Creo que para pintar es más beneficioso ver pintura por pantallas e imaginar cómo es su factura. Hay que crear la propia construcción, inventar tu propia teoría, desarrollarla y destruirla. Se aprende haciendo, no paseando en los museos. Es caro, es lejos, se pierde mucho tiempo y siempre hay alguien sacándonos ventaja.

6.- En el circuito abundan los artistas  frívolos y asépticos. También cercanos al pop y al arte callejero, pero pasados por la lavandería. ¿Cómo entiendes este fenómeno, cómo te relacionas con esta escena?

Después del mínimal y por influencias del diseño, parte de la producción artística ha dedicado mucho de su tiempo a pasarse en limpio, a llegar a resultados muy prolijos, escondiendo toda clase de gesto que delate cuerpo. A mí no me afecta, pero lo considero algo problemático. Un arte que no refleja en ningún punto lo humano me parece sospechoso.

7.- Tu muestra tiene más de 50 pinturas ¿Qué impacto tiene para ti hacer una muestra individual de esta envergadura?

Es normal, trabajo pintando todo lo que puedo. Pinto mucho porque es lo que necesito para aprender. A veces he podido pintar mucho menos y otras mucho más.

El Ciudadano

 

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