María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio Contra el Acoso Callejero

María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio Contra el Acoso Callejero

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer pasa a ser de esos momentos en que los medios, redes sociales y el resto de los espacios imaginables ponen en primera línea la reflexión sobre la situación de la mujer en el país -muchas veces con tintes de oportunismo-, en un escenario social marcado por el machismo en todas sus expresiones.

Pero, más allá de las fechas conmemorativas, existen espacios que dedican su trabajo a romper las barreras que instala un modelo de sociedad donde las desigualdades son su sostén y, en el caso de género, se profundizan aún más.

Al respecto, El Ciudadano conversa con María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC), sobre la posición de la mujer en nuestra sociedad y la necesidad de sacar del claustro teórico al feminismo, con tal de llevar el debate de la desigual de género, y sus consecuencias, a todos los niveles. Esto, en conjunto con un proceso educativo que implique impulsar un cambio a nivel social.

Desde el Observatorio, ¿cómo se percibe la posición de la mujer en Chile?

La verdad es que no tenemos igual posicionamiento, hay desigualdad incluso entre nosotras mismas. Si bien uno puede argumentar que hay desigualdad donde las mujeres están peor posicionadas socialmente que los hombres, ni siquiera entre nosotras mismas estamos igualmente posicionadas. Es muy difícil entonces decir cuál es el posicionamiento a nivel general, no hay un único posicionamiento sino que hay desigualdad. Digamos que en este punto no existen mayores diferencias que con el resto de América Latina.

¿No existen diferencias con Latinoamérica?

Existe actualmente una reactivación de los temas de feminismo y de igualdad de género a nivel regional, los datos no son tan distintos en temas de violencia, la cantidad mujeres en cargos políticos y económicos o los niveles de desigualdad entre las mujeres en términos económicos, de origen o discapacidad. Si uno mira los problemas en concreto, la situación es bastante similar. Lo que se puede decir es que hay países donde se ha hecho más trabajo en algunos temas, se ha visibilizado más o se ha hablado más, siendo un fenómeno que se está dando a nivel regional.

El tema del acoso callejero hasta hace poco no era visto como uno de agenda y hoy, al menos, aparece. ¿Cómo analizan este proceso?

El tema del acoso callejero “pegó bien” porque es un tipo de violencia que todas las mujeres alguna vez han vivido. Fue fácil lograr hacer sentido en este tema, ya que todas hemos sido violentadas de alguna forma y esto responde a que algunas mujeres lo han vivido; el acoso sexual callejero es un fenómeno bien transversal. Eso hace sentido, y da para pensar que todas las mujeres hemos vivido algún tipo de violencia por ser mujeres en la sociedad; eso logró identificación y ganas de participar. Se puede decir que a partir de un hito, como empezar a hablar de acoso sexual callejero, se permite pensar en cómo se relaciona con otras cosas del machismo u otros problemas que pueden derivar en algo más grave.

Acoso sexual callejero

¿Cómo se debiera entender el acoso callejero?

Se debe entender que el acoso sexual callejero es parte de un continúo de violencia, en el que existen muchas lógicas que hacen posible que el día de mañana muera una mujer, que existan femicidios o desigualdades más grandes u otras manifestaciones de violencia. Siempre una cosa lleva a la otra, metiéndote en un tema comienzas a abrirte a otro y eso es muy interesante.

Ahora esto debe estar vinculado a un proceso integral de educación

Los enfoques educativos son fundamentales. Pensar que si nosotras como organización estamos trabajando en una ley contra el acoso sexual callejero, esto va a dejar de existir, es un error. Los enfoques preventivos y educativos son la base para lograr la igualdad a largo plazo. La educación es muy importante, porque está a nuestro alcance. Las redes sociales son un espacio para educar o reflexionar, a través de ahí se pueden entregar mensajes con los que las personas puedan familiarizarse con el feminismo, violencia o sentir que se pueden identificar con estas temáticas.

Feminismo

Desde la plataforma del Observatorio, ¿cuáles son los ejes por los que debiera transitar el proceso educativo del que hablamos?

Es amplio, pues se debe definir qué vamos a transmitir. Como organización hemos dado un salto a decir que tenemos un discurso de base feminista, y no precisamente todas las organizaciones que hablen de violencia de género o de otros temas de mujeres se denominan como feminista, esa es una diferencia importante. Como organización nos consideramos feministas, entonces la base de lo que queremos trabajar para alcanzar la igualdad de género es el feminismo. Lo otro es identificar temas que sean importantes para la sociedad y que la sociedad pueda hacerse participe para lograr el cambio.

¿Cómo percibes la mirada de la mujer en Chile respecto del feminismo y el lugar de la mujer en la sociedad?

Ahí te encuentras con una variable de desigualdad importante, porque hoy el feminismo es un conocimiento de élite; hay que ser súper críticas con eso porque las lecturas feministas (teóricas o de representación) muchas veces se encuentran concentradas por nivel educacional. Por lo tanto, el feminismo debe ser democratizado, todas estas discusiones deben abrirse y democratizarse. Ahora, no por eso se deben desconocer las luchas que dan las mujeres sin haber tenido este capital educacional. Por ejemplo, las dirigentas sociales y sindicales, muchas no han recibido este “privilegio” pero hacen conciencia feminista.

Más sentido común que teoría

Claro, y es algo súper bonito, porque es de guata. Lo que se hace es, por ejemplo, reivindicar a las mujeres trabajadoras y que se distancia del trabajo que realizan feministas desde los ghettos académicos sin generar articulación.

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