Lo primero que hacemos al nacer es dar nuestro primer profundo respiro. Es un acto automático que hacemos constantemente sin tomar conciencia de que lo hacemos. Inhalar y exhalar es, como todos sabemos, lo que nos mantiene vivos, el acto vital por excelencia, y respirar correctamente, de manera consciente y en una buena postura, nos ayuda a mantener la salud de nuestros órganos internos y el correcto funcionamiento de nuestras capacidades cognitivas.

Hay muchas técnicas, de muchas tradiciones que nos pueden ayudar a tener una correcta respiración, tanto en nuestro diario vivir, como también para darnos un momento al día para nosotros y concentrarnos en nuestra respiración. Una de estas técnicas es la utilizada por el Kundalini Yoga, conocida como Agni Prana o “respiración de fuego”. Tiene múltiples beneficios, tales como: purifica y oxigena la sangre, estimula la eliminación de toxinas, fortalece el sistema nervioso, aumenta la capacidad pulmonar y por lo tanto la resistencia física, estimula el sistema inmunológico, ayuda a controlar el estrés y mejora la digestión.

La “respiración de fuego” tiene como características el que es una respiración rítmica, rápida y continua.

La forma de hacer esta respiración es la siguiente:

Primero debes sentarte en una postura cómoda, con la espalda recta y sentado sobre tus piernas, o con las piernas cruzadas en la posición del loto. Si tienes un impedimento para hacer esta postura, te puedes sentar en una silla, con la espalda recta.
Al inhalar debes expandir tu vientre y al exhalar debes hundir tu vientre, contrayendo el abdomen. Al inhalar debes relajar y contraer al exhalar.

Poco a poco debes ir aumentando la velocidad de la respiración, hasta llegar a 2 o 3 respiraciones por segundo. Se recomienda posar la mano por sobre el ombligo para sentir cómo tu vientre se expande y contrae, y así lograr una mejor coordinación.

Prueba esta respiración y harás un gran cambio en tu vida y en tu salud.

Con información de la bioguía 

 

 

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