El 24 de abril se recuerdan 95 años del primer genocidio del siglo XX (1915 – 1923). La Diáspora Armenia conmemora este día porque en esa madruga de 1915 fue cuando el gobierno de los Jóvenes Turcos ordenó el arresto, deportación y asesinato de 800 intelectuales armenios.

En el transcurso de esos años fueron asesinados, deportados y masacrados un millón y medio de armenios a manos del Imperio Turco- Otomano.

A partir de ese momento y los hechos acontecidos, el estado turco se encargó de negar sistemáticamente los sucesos ocurridos, utilizando como excusa la Primera Guerra Mundial para realizar un trabajo silencioso y macabro para exterminar de la faz de la tierra a los armenios, ciudadanos y minoría religiosa dentro del Imperio Turco-Otomano.

Sin distinción de edad ni de género, los Jóvenes Turcos engañaron y arrojaron al desierto a mujeres, niños y ancianos. No sólo se quedaron con sus pertenencias y confiscaron sus hogares y tierras que habitaron milenariamente, sino que también tuvieron que soportar vejaciones que los deshumanizaron.

La consecuencia del Primer Genocidio del siglo XX fue el surgimiento de una Diáspora que tuvo sus orígenes en aquellos sobrevivientes, niños que quedaron huérfanos y lograron sobrevivir, refugiándose en aquellos países que abrieron sus puertas para acogerlos.

A 95 años de esta terrible tragedia para la Diáspora Armenia continúa siendo una prioridad el RECONOCIMIENTO DEL GENOCIDIO perpetrado por el ESTADO TURCO.

Por ello el Consejo Nacional Armenio brega por medio de sus políticas y acciones alumbrar el camino para que este hecho que conforma una realidad histórica incuestionable sea reconocido por el estado turco y reparado debidamente como lo establece los principios y las normas del derecho internacional frente a casos de crímenes de lesa humanidad.

Argentina no es ajena a esta realidad, en la década del 70 sufre el terrorismo de estado y es por eso que se solidarizó con la comunidad armenia que habita este país. Fue así como en el 2007 se promulga la ley nacional 26.199 que establece el 24 de abril como “Día de Acción por la Tolerancia y el Respeto entre los pueblos”, en conmemoración del Genocidio del que fue víctima el pueblo armenio.

Actualmente, los armenios de todo el mundo, en Armenia y en la Diáspora, particularmente los ciudadanos argentinos de origen armenio, han expresado su profunda preocupación y repudio a las presiones que ejercieron las potencias sobre la República de Armenia para la firma de los protocolos armenio-turcos que son producto de las negociaciones iniciadas para restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos estados con la firma de la Hoja de Ruta en vísperas del 94º aniversario del Genocidio Armenio.

Desde 1993 Turquía mantiene un bloqueo unilateral de las fronteras con Armenia, en solidaridad con su aliada Azerbaijan, por el conflicto con la República de Nagorno Karabagh (región armenia que declaró su independencia en 1991 tras la desaparición de la URSS).

Desde ese momento Turquía, para restablecer las relaciones con Armenia, exige que: 1) Renuncie a los reclamos de reconocimiento internacional del Genocidio Armenio, 2) Desista a su derecho de reclamar cualquier reparación material y moral al Estado turco responsable del Genocidio y de la usurpación territorial, 3) El conflicto entre la República de Nagorno Karabagh y Azerbaijan se resuelva a favor de los reclamos azeríes.

Ha sido política de los sucesivos gobiernos armenios el restablecimiento de relaciones normales con el vecino país a través de un diálogo sin precondiciones. Sin embargo, Turquía no modificó su actitud y exigencias para la normalización de las relaciones.

Tanto el acuerdo de la “Hoja de Ruta” para la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambos países como el levantamiento del bloqueo ilegal impuesto hace más de 15 años, fueron hechos utilizados por la diplomacia turca para detener las acciones de reconocimiento internacional del Genocidio Armenio, bajo el argumento que turcos y armenios habían “resuelto” sus problemas y que cualquier declaración de terceros países podría perjudicar las negociaciones.

La falacia no solo apuntaba a entorpecer los reclamos de reconocimiento sino también a generar la idea errónea de que la cuestión del Genocidio Armenio como parte de las “negociaciones” sería materia de “revisión y estudio” poniendo en duda su veracidad. La ofensiva diplomática turca consecuente con su política negacionista da señales de que nada ha cambiado en sus intenciones.

Mientras tanto, el Parlamento de Suecia y la aprobación de una resolución del Comité de Asuntos Exteriores del Congreso de Estados Unidos se sumaron recientemente a las naciones que reconocen el GENOCIDIO ARMENIO.

Estos sucesos de alguna manera entorpecieron la ratificación de los protocolos armenio-turcos y el primer ministro turco Recep Tayip Erdogan amenazó con deportar 100 mil armenios que viven actualmente en Turquía sin ciudadanía. Aseguró que en su país “hay 170.000 armenios. Unos 70.000 de ellos son mis ciudadanos. Pero cerramos los ojos ante otros 100.000. ¿Y qué voy a hacer el día de mañana?. Si hace falta, les diré que regresen a su país”, amenazó en referencia a los miles de armenios que trabajan y residen sin ciudadanía en Turquía.

Ante esta situación el presidente de Armenia, Serzh Sargsyan consideró “inadmisibles” las amenazas turcas y decidió “por el mejor interés del pueblo” suspender los protocolos armenio-turcos. “En nuestra opinión, el marco de tiempo razonable se ha agotado. La práctica turca de pasar la fecha de 24 de abril a cualquier costo es, sencillamente, inaceptable”, indicó el presidente.

Asimismo agregó que considera “inaceptables los esfuerzos inútiles de hacer el diálogo entre Armenia y Turquía como un fin en sí mismo. Desde este momento, consideramos agotada la fase actual de normalización”, añadió.

En sus declaraciones a los medios de prensa el presidente armenio agradeció al presidente turco, Abdulá Gul, la corrección política demostrada a través de este período y la relación positiva que ha desarrollado entre ambos países.

De esta manera, Sargsyan afirmó que “la lucha por el reconocimiento del genocidio armenio, el primero del siglo XX, continúa”.

En tanto el Consejo Nacional Armenio (CNA) considera que en las declaraciones del Primer Ministro de Turquía Erdogan, salen a la superficie las verdaderas intenciones turcas sobre la Cuestión Armenia.

Aún el Estado turco con intenciones de ingresar a la Unión Europea mantiene en su discurso interno un alto voltaje de discriminación e intolerancia. Hoy desborda su furia y se derrama en el plano internacional, no pudiendo disimular la amenaza latente que significa para las minorías en su país.

Las políticas negacionistas como la ejercida por Turquía hacia el Genocidio Armenio crean un velo muy espeso que oculta y relega la verdadera historia, pero que nada puede hacer ante la luz que irradia el advenimiento de la justicia a través de cada reconocimiento de organizaciones y Estados.

Es así que se desvanece el espejismo propuesto por Turquía hacia el plano internacional. Detrás de una constelación de señales que suponían grandes cambios a favor de la democracia y el respeto a los derechos humanos; aparecen las vertiginosas y verborragias amenazas a Estados y organizaciones que reconozcan el Genocidio Armenio.

De este modo, cae la mascara que ocultó por demasiado tiempo las verdaderas facciones de Turquía y se derrumban los frágiles protocolos firmados entre ambos países para restablecer sus relaciones diplomáticas. Basados en efímeros deseos y sin recorrer el necesario y lógico camino de verdad y justicia, ningún condicionamiento forzado hará posible milagrosamente cerrar las cuestiones pendientes entre los dos países.

Fuente: Diario 8300

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