Luego de dos años y medio de tramitación en el Parlamento, y tras haber tenido que enfrentar una impugnación ante el Tribunal Constitucional, este jueves la presidenta Michelle Bachelet promulgó el proyecto de ley que despenaliza la práctica del aborto en las causales de riesgo de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación, reglamento que regirá desde diciembre próximo.

“Hoy, ¡por fin!, firmamos la ley que consagra el derecho que tiene toda mujer a decidir sobre su cuerpo y su embarazo en tres casos sumamente precisos y humanamente difíciles”. Así comenzó el discurso con que la mandataria celebró en el Palacio La Moneda la firma del anhelado proyecto, y en el cual destacó que esta jornada es “un día largamente esperado por las mujeres en Chile”.

Bachelet relevó que cuando se habla de aborto se hace referencia a “una determinación delicada, personal, intransferible; una decisión que nunca es razón de festejo porque está precedida de dolor, de angustia”.

Junto con ello, la mandataria insistió en que “a partir de hoy las mujeres pueden decidir, sin que nadie pueda forzarlas en un sentido u otro, y donde el Estado garantice tal decisión. En otras palabras, será su voluntad, y no la ajena, la que determine si seguirá o no con su embarazo”.

La presidenta profundizó en esta idea, señalando que la nueva ley representa “un paso histórico para nuestro Estado y para los derechos ciudadanos”. “A partir de hoy el Estado asume un rol que es irrenunciable: garantizar derechos y alternativas para tomar las decisiones libremente”, apuntó.

“La ley no obliga a las mujeres a tomar una u otra decisión”

En su discurso la mandataria aprovechó de referirse a las críticas que surgieron desde quienes se han opuesto tenazmente a la despenalización del aborto en Chile, aclarando que “esta ley no obliga a las mujeres a tomar una decisión en un sentido u otro”, sino que “lo que hace es reconocerle su derecho a decidir y le ofrece acompañamiento y respeto por su decisión”.

Por último, Bachelet abordó lo ocurrido con el establecimiento de la objeción de conciencia institucional. “Es una opción válida que debe ser manifestada tanto por los médicos como por el personal de pabellón de manera anticipada al director del establecimiento”, sostuvo, agregando que “sin embargo, si la vida de la mujer peligra de manera inmediata, y si no hay quien le sustituya en la intervención, aunque un profesional haya manifestado su objeción de conciencia, no podrá excusarse de realizar la interrupción del embarazo porque está la vida de la mujer en medio”.

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