OlgaWeisfeiler

La travesía en busca de justicia para el matemático de origen judío Boris Weisfeiler, desaparecido en el sector de San Fabián de Alico a inicios de 1985, tuvo un vuelco insospechado hace algunas semanas luego de la decisión del magistrado Jorge Zepeda de absolver a ocho ex uniformados que estaban procesados.

El escasamente publicitado fallo dictaminó que el enigma sobre el paradero del excursionista y profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, que por informes desclasificados del gobierno estadounidense ha sido vinculado a Colonia Dignidad, no constituye un caso de derechos humanos, y por tanto, los delitos involucrados estarían prescritos.

En un comunicado público, la Embajada de EEUU en Santiago manifestó su apoyo a la reapertura del proceso judicial, que ha pasado por las manos de cuatro jueces, y valoró la decisión del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior de interponer un recurso de apelación, puesto que para ellos lo que hay detrás del extravío de Boris sí es un delito de lesa humanidad.

Olga Weisfeiler, hermana del académico, recibió la noticia del cierre de la investigación como un balde de agua fría. De paso en nuestro país, afirmó a El Ciudadano que su esperanza en la justicia chilena ha disminuido y que el magistrado a cargo de las pesquisas no indagó lo suficiente al enclave alemán de Paul Schäfer, el cual mantenía estrechas relaciones con la inteligencia militar de Pinochet.

“El juez Zepeda dice en la sentencia que la policía (de Carabineros) hizo al comienzo una investigación muy profesional. Yo cambiaría lo de investigación profesional por encubrimiento profesional. Ese encubrimiento alcanzó a las autoridades de gobierno, a generales de Carabineros y de inteligencia. No creo que sea un crimen común”, sostiene.

Zepeda estableció en su fallo que cuatro ex carabineros rastrearon los pasos de Boris en la cordillera, pensando que era un extremista que había ingresado de forma clandestina a Chile. A esta búsqueda se sumó una patrulla militar de cuatro funcionarios que rondaba por el sector.

Es ahí donde se habría configurado el delito de secuestro. No obstante, el tribunal estimó que el plazo de prescripción ya corrió, es decir, aunque los agentes hubieran cometido el delito, considerando el tiempo trascurrido desde que se concretó la presunta acción, no se les puede sancionar.

“El juez Zepeda empezó a leer los documentos desclasificados de EEUU cuatro años después de tomar el caso”, afirma Olga Weisfeiler. Mucho de lo que el magistrado no habría investigado está en esos papeles, agrega.

Boris¿Usted piensa que el encubrimiento se mantiene?

Sí, así lo creo. Zepeda dijo que los documentos estaban traducidos, pero no lo estaban. Luego reconoció que no estaban traducidos y empezó a hacerlo a través del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ignoro con cuánto detalle los leyó. Él procesó a ocho personas y dijo que serían juzgadas por secuestro calificado y complicidad en el ocultamiento de información sobre el paradero de Boris. Pero luego cambió de parecer.

¿Por qué pudo haber cambiado de parecer?

Yo creo que es el peor juez en Chile para casos de derechos humanos. En 2011, la Comisión Valech decidió no considerar lo que pasó con Boris como un caso de derechos humanos porque hablaron con Zepeda. Él aún no había procesado a nadie, pero tenía los documentos (de EEUU). Entonces, la Comisión Valech no aceptó incluirlo, porque Zepeda no hizo su trabajo. Ahora Zepeda culpa a la Comisión por no catalogarlo como un caso de derechos humanos. Tanto la policía como el gobierno habían tratado este caso como un delito de lesa humanidad. Él dice ahora que es un delito común, después de 16 años de investigación (desde la querella), gastando dinero de los chilenos. No sé por qué lo hace.

¿Hay un vínculo claro entre la Colonia Dignidad y la desaparición de Boris?

En el comienzo nadie dijo que la Colonia estuviera involucrada. Yo vivía en Moscú y nunca había escuchado algo sobre ella, pero repentinamente apareció. En un cable secreto de la Embajada de EEUU al Departamento de Estado, en abril de 1985, se dice que Boris Weisfeiler estaba muy cerca de recintos de propiedad de Colonia Dignidad. Otros documentos hablan de rumores de que Boris estaba recluido ahí. Luego apareció un informante de nombre falso ‘Daniel’, que directamente apuntó a la Colonia. Fue por él que logramos reabrir el caso en el año 2000.

Era una conexión que debía ser investigada…

Sí, y Zepeda se negó a investigarla. Muchas personas desaparecieron en la Colonia y él sólo investigó cuatro o cinco casos. ¿Dónde está el resto?

¿Nadie logró establecer la identidad de ‘Daniel’?

Aparentemente, el juez Zepeda no fue capaz de descubrir quién era. Según documentos de EEUU, ‘Daniel’ contactó primero al vicepresidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, el abogado Máximo Pacheco (padre del actual ministro de Bachelet). Llegó a su oficina y dijo que había sido miembro de una patrulla del Ejército que había arrestado a un sujeto y lo había entregado a Colonia Dignidad. Hizo una declaración que fue grabada en cinta por Pacheco. Él entregó la información a la Embajada de EEUU y ahí preguntaron si podían verlo. Funcionarios de la embajada fueron a la oficina de Pacheco y se reunieron con ‘Daniel’. Pacheco después negó haber visto, hablado o conocido a ‘Daniel’, pero la cinta existió y fue entregada al juez Zepeda.

¿Por qué piensa que Pacheco lo negó?

Yo creo que por miedo. No quería estar conectado con este caso y descaradamente mintió. Una vez, ‘Daniel’ llegó incluso con su placa militar a su oficina, y un asistente estaba presente, Sergio Corvalán. Él dijo ‘no tengo explicación de por qué Pacheco lo niega’.

¿Cree posible que el gobierno de EEUU mantenga en secreto algunos documentos relacionados con su hermano?

Pienso que algunos documentos fueron dejados atrás. No sé lo vitales que puedan ser, pero creo que existen. Es muy interesante, porque el nombre de Máximo Pacheco fue borrado de todos los documentos de EEUU. Pero cuando el gobierno realizó una desclasificación adicional para el juez Juan Guzmán, en diciembre de 2000, ahí estaba.

Boris2¿Hay otros casos relacionados con Boris que no se han esclarecido?

Podemos hablar de varias personas muertas que de alguna manera se conectan con Boris. En febrero de 1985, poco después de la desaparición de Boris, encontraron un cadáver en el río, un tipo que supuestamente se ahogó. Cuando un funcionario de la Embajada fue a hablar con el juez y la policía, ellos le presentaron a este hombre como Boris, pero no tenía huellas. La embajada ya había discutido sobre el ataúd que usarían para llevarse el cuerpo y de repente apareció un sujeto, diciendo que el cadáver correspondía a su hermanos

¿Y Carabineros había tratado de decir que él era Boris?

Claro, no era Boris. El segundo fue un tipo que supuestamente se suicidó en el mismo río, en el andarivel que Boris habría cruzado. Él dijo que quería hablar con un funcionario de la Embajada y después no apareció. Meses después, supieron por Carabineros que supuestamente se había quitado la vida, porque su novia lo dejó con otro hombre. Cuando investigaron, descubrieron que este hombre murió en la misma fecha en que los carabineros involucrados fueron trasladados a otras comisarías, lejos de ese lugar.

¿Usted piensa entonces que ‘Daniel’ ya está muerto?

Creo que está muerto. Hice una campaña de publicidad por radio y TV. Nadie lo puede encontrar.

Este informante dijo que su hermano fue llevado a la Colonia Dignidad, donde se le habría torturado y supuestamente pensaron que era un espía…

Existe la misma posibilidad de que dijeran que era un espía chino. Le han dicho espía ruso, espía del Mossad, espía de la CIA…

¿Qué piensa usted de todas esas afirmaciones?

Es muy fácil decirlo. Es fácil decir “es un espía, ¡mátenlo!”.

¿Cree posible que la justicia chilena pueda revertir el fallo de Zepeda?

Espero que sí, pero mi confianza en la justicia chilena, ahora, es muy limitada.

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