“Siempre ha habido machismo y poca comprensión. Nosotras nos conformamos en los 80’s como movimiento feminista y luchábamos por una democracia en el país y en la casa. Muchas éramos de izquierda y creamos la ‘Concertación de Mujeres por la Democracia’, porque un buen grupo- no todas- creían en la Concertación. Ahí planteamos un programa de gobierno hacia las mujeres, que se difería absolutamente de los programas anteriores, incluso de la Unidad Popular, pues tenía la mirada que las mujeres éramos discriminadas y, por lo tanto, había que restituirles la plena ciudadanía y muchos derechos conculcados, como luchar contra la discriminación y la violencia contra la mujer. La creación del Servicio Nacional de la Mujer fue parte de una plataforma que teníamos y que han ido solucionando los gobiernos pero que todavía no se cumplen a cabalidad. Trabajamos por ella y cuando fui diputada, esa fue mi línea.”

¿Usted cree que primó el conservadurismo en la junta de la DC al apoyar al diputado Ricardo Rincón?

“En la Democracia Cristiana -con el caso Rincón-, no es el conservadurismo. (Jorge) Sabag es un tipo del Opus Dei al interior de la DC, eso es conservadurismo. Lo de Rincón yo lo veo como una reacción corporativa masculina. Hay algunas circunstancias, como el hecho de que se diga que es cosa juzgada porque ahí se produce una solidaridad de diputados con él muy fuerte. ‘Pucha, si le pasa esto a Rincón, me puede pasar a mí después’ deben decir. No me refiero a casos sobre violencia sino que haya posibilidades de cuestionar la permanencia en el Congreso por alguna circunstancia. Yo lo veo más así.”

Pero hay mujeres del partido lo que lo apoyan…

“Puede que haya mujeres que lo apoyen al interior del partido. El hecho de ser mujer no indica una consciencia de mujer. Por ejemplo, es muy difícil juzgar aún hermano, hay lazos de cariño ahí -refiriéndose a Ximena Rincón-. Es complicado…

Hay reacciones conservadoras a temas más globales pero ésta, creo es de otro tipo. Solidaridad masculina y de defensa, de posibilidades que a otro le pueda pasar lo mismo. Insisto, no con el tema de violencia pero sí con que le puedan cuestionar su permanencia en el Congreso por a, b o c cosa…

Otro hecho mucho más grave, gravísimo, fue con (Jorge) Lavandero. Pero no hubo apoyo solidario. Ahí fue más bien la justicia la que actuó. A menos que yo no lo recuerde, no han habido más casos de atropellos cometidos contra las mujeres que haya estado en la política.”

¿Entonces este apoyo pasa por el capital político del diputado?

“Lo de Rincón es una cuestión muy académica. En lo partidos políticos pasa otro fenómeno. Si bien hay un compromiso, entre comillas, con las mujeres, yo creo que éste no tiene la profundidad, la comprensión profunda de que el tema de las mujeres y su antidiscriminación, tiene que ver con la democracia. Creo que no hay todavía esa comprensión total. ‘Si le pego a una mujer, pucha, que pena’, deben pensar. ‘Pero eso no va a significar que deje de ser diputado’. Ese no es un fenómeno conservador, es otra cosa: es poca comprensión con los derechos de las mujeres y la profundidad que tienen.

A Laura (Albornoz) le consta y yo no tengo por qué dudar de su palabra. Yo no se cuáles fueron los elementos que manejó Laura en ese momento pero sí estoy convencida que si este diputado cometió un hecho de violencia en contra de la mujer, la verdad es que no debería ser diputado. Coincido en eso con las palabras de la senadora Carolina Goic.”

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