La escalada de violencia que iniciaron la Prefectura y la PFA en Argentina con su operativo represivo en los alrededores del Lago Mascardi -en el que el joven mapuche Rafael Nahuel fue asesinado de un tiro de 9 milímetros que le ingresó por la espalda- pareció inspirar a los grupos antimotines de la policía provincial de Neuquén.

Este jueves, tras una orden proveniente del gobierno de la provincia, que encabeza Omar Gutiérrez (Movimiento Popular Neuquino), la policía de la provincia reprimió con extrema violencia a unos mil trabajadores estatales que se manifestaban frente a la lavandería tercerizada que tiene la concesión de los servicios de limpieza de los hospitales públicos de la provincia.

El accionar policial dejó a alrededor de 70 trabajadores heridos con balas de goma. Algunos de ellos recibieron los disparos de munición no letal casi a quemarropa –en un caso, a 50 centímetros de distancia- y en zonas del cuerpo muy sensibles, como el rostro y la zona frontal que rodea a los ojos.

“Tenemos tres compañeros con heridas más graves, aunque no corren riesgo sus vidas. Y a uno de ellos le destrozaron el pie, porque le tiraron con balas de goma pero a menos de 50 centímetros de distancia y perdió materia corporal: habrá que hacerle una reconstrucción. Los otros dos compañeros recibieron balas de goma en la cara, en el cuerpo y en los labios”, denunció en diálogo con Tiempo el secretario adjunto de ATE Neuquén, Jorge Marillán.

Las consecuencias de la represión quedaron a la vista en las fotos que circularon rápidamente por las redes sociales. Los disparos de balas de goma, las nubes de gases lacrimógenos, y la reacción de los manifestantes, quienes intentaron replegarse hacia el interior del Hospital Castro Rendón, principal centro de salud de la provincia dada su complejidad, convirtieron el escenario en la postal de una batalla.

 

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