A inicios de noviembre el Ministerio de Salud decretó alerta sanitaria en las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos debido a un brote epidémico de Fiebre Q, una enfermedad que afecta a mamíferos rumiantes –como vacunos, ovejas y cabras– y que, además, puede transmitirse de animales a seres humanos a través de la bacteria Coxiella burnetti.

En las últimas horas, la seremi de Salud en Los Lagos, Eugenia Schnake, confirmó que actualmente hay 67 pacientes monitoreados, entre casos confirmados y sospechosos de padecer la enfermedad.

A raíz de la preocupante situación en esta zona del sur de Chile, un grupo de autoridades ancestrales mapuches decidieron emprender acciones en tribunales. Se trata de Rodelio Torres Chiuca, lonko del sector de Mantilhue, comuna de Río Bueno; Carlos Paillamanque Ancapan, lonko de Mapulahual; y Erick Vargas Quinchamán, lonko de la comunidad Riloncahuin.

Orietta Llauca

El pasado viernes, los dirigentes mapuches llegaron hasta el Tribunal de Garantía de Osorno para interponer una querella en contra de todos aquellos que resulten responsables por la falta de información y por las consecuencias que está generando la propagación de la Fiebre Q.

En conversación con El Ciudadano, la abogada patrocinante de la causa, Orietta Llauca, explica que “los servicios públicos no entregan la información o bien es sesgada”, por lo que decidieron llevar adelante esta acción en tribunales “frente al desconocimiento e incertidumbre que genera el no saber el real origen de esta enfermedad, sus alcances, tanto en el espacio territorial como en el tiempo, y sus alcances desde el punto de vista de las especies que afectará y si afectará el suelo o no”.

“Extraoficialmente, ya supimos que afectaba al suelo y nada nos garantiza que no se vayan a afectar otras especies nativas de la zona. Afecta, a su vez, el ejercicio de la espiritualidad de los pueblos originarios, en el entendido de que estas ceremonias se realizan en lugares que son rurales, donde normalmente existen animales vacunos y ovinos”, complementa la abogada.

Acusan delitos

Los querellantes postulan que esta enfermedad “de alguna manera ingresó al territorio, deben haber existido autorizaciones y fiscalizaciones por parte de los servicios públicos, que aquí fallaron, y se colocó en peligro la salud animal y vegetal, así como la salud pública”, según advierte Orietta Llauca. 

En este sentido, la abogada precisa que las consecuencias de la patología se encuentran tipificadas como delito en el Código Penal. El artículo 314 de aquel texto apunta a “el que, a cualquier título, expendiere otras sustancias peligrosas para la salud, distintas de las señaladas en el artículo anterior, contraviniendo las disposiciones legales o reglamentarias establecidas en consideración a la peligrosidad de dichas sustancias, será penado con presidio menor en sus grados mínimo a medio y multa de seis a veinte unidades tributarias mensuales”.

A su vez, el artículo 289 indica: “El que de propósito y sin permiso de la autoridad competente propagare una enfermedad animal o una plaga vegetal, será penado con presidio menor en su grado medio a máximo”.

Ese articulo establece, además, que “si la propagación se produjere por negligencia inexcusable del tenedor o encargado de las especies animales o vegetales afectadas por la enfermedad o plaga, o del funcionario a cargo del respectivo control sanitario, la pena será de presidio menor en su grado mínimo a medio”.

“Si la enfermedad o plaga propagada fuere de aquellas declaradas susceptibles de causar grave daño a la economía nacional, se aplicará la pena asignada al delito correspondiente en su grado máximo”, concluye.

Si bien se apunta a responsables por los daños ocasionados por la enfermedad, la abogada Llauca aclara que “no se está buscando ningún tipo de compensación económica, porque cuando se ingresan estas acciones jurídicas, quienes se sienten amenazados intentan enlodar la acción, señalando que aquí se está buscando una compensación económica y no proteger el medio ambiente y a las personas”.

“Hubo negligencia de parte del SAG”

En diálogo con este medio, la querellante Orietta Llauca afirma que no cuentan con mayores antecedentes respecto de eventuales responsables por la propagación de la Fiebre Q, aunque sí tienen claras las falencias que a su juicio han cometido los organismos públicos.

“Sí, estamos citando a declarar ya porque estimamos que algún tipo de responsabilidad tienen, ya sea por comisión y más que nada por omisión; al director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), al director regional del SAG, y al jefe de oficina de Osorno, así como a la seremi de Salud y la ministra de Salud. También al director del hospital base de Osorno, para poder recabar más información, que es donde están internadas y aisladas las personas afectadas por esta bacteria”, explica.

A esto añade que tienen la “certeza que acá hubo omisión importantísima del SAG. Todos sabemos cómo persigue a los pequeños agricultores, y si fiscalizase de la misma forma, nuestra pregunta es cómo no se detectó a estos grandes agricultores que sí introdujeron la enfermedad al territorio”. “Para nosotros, por lo menos, hubo negligencia de parte del SAG”, sostiene Llauca.

Fiscalizadores del SAG

Por otro lado, le consultamos si disponían de antecedentes que involucren a la empresa pecuaria Manuka, cuyos trabajadores de la planta ubicada en Puerto Octay se vieron afectados por un cuadro de neumonía atípica a principios de octubre. Incluso, el presidente de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, Iván Flores, afirmó que “las autoridades decretarán alerta sanitaria para las regiones de La Araucanía, de Los Ríos y de Los Lagos. Las investigaciones epidemiológicas van a continuar y hay un sumario sanitario a la empresa Manuka, que es la empresa en donde se originó el brote”.

Pues bien, la abogada Llauca detalló que “los querellantes señalan a un eventual responsable como un particular que sería la empresa denominada Manuka, pero no nos estamos querellando en contra de esta empresa en particular, porque estimamos que primero hay que investigar”.

Por su parte, el lonko Rodelio Torres afirmó el viernes pasado que las comunidades consideran “muy molesto cuando son empresas foráneas que vienen a afectar nuestra vida cotidiana. Entonces, para nosotros es muy importante que ellos hagan abandono de este territorio”.

Aun cuando no cuentan con antecedentes formales contra la empresa de capitales neozelandeses y del empresario ex controlador de D&S, Nicolás Ibáñez, la abogada sostiene que los propietarios “de estos predios y animales, penalmente, ya tendrían algún tipo de responsabilidad, pero estamos siendo prudentes”.

Aspectos a considerar

De acuerdo a una ficha técnica del SAG, publicada en agosto de 2016, la Fiebre Q o Coxielosis puede afectar a mamíferos, aves, reptiles y artrópodos. En rumiantes produce una enfermedad leve; en bovinos, ovinos y caprinos ocasiona abortos y muertes perinatales.

“En general, el ser humano contrae la infección transmitida por el aire a partir de reservorios animales, sobre todo de rumiantes domésticos, aunque también pueden estar involucrados otros animales domésticos o salvajes (mascotas, conejos, aves, etc.) La mayoría de los casos se observan en personas expuestas por trabajo, a animales de granja o sus productos: productores agropecuarios, trabajadores de mataderos, investigadores, entre otros”, se lee en el documento del organismo público.

Además, la ficha del SAG indica que los brotes de Fiebre Q “suelen producirse después de la época de partos” y que “se transmite principalmente por inhalación de partículas de aerosol desecadas y mediante la exposición cercana a animales infectados, a sus tejidos reproductivos o a otros productos de origen animal. La ingesta podría ser una vía de infección, sobre todo en casos de consumo de productos lácteos derivados de leche cruda contaminada”.

El Ministerio de Salud, en tanto, llamó a las personas en contacto con alguna actividad con ganado a estar alertas si presentan síntomas como fiebre, dificultad respiratoria, tos, náuseas, fatiga y dolor muscular.

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