La idea es alejar a las aves de las zonas residenciales

“Hemos ocupado espacios que pertenecen a otras especies”: Cóndores en la ciudad y las dudas sobre intervenir su alimentación

“Me parece que es bueno que la municipalidad esté tomando una medida como esa, pero es paliativa”, recalcó Patricia Cocas, fundadora de ProAnimal Chile, en conversación con El Ciudadano.

En los últimos meses se han registrado numerosos casos de cóndores en zonas residenciales del sector oriente del Gran Santiago. La presencia de estas aves plantea una serie de interrogantes acerca de la estabilidad de su entorno natural y de la necesidad que tienen como especie de acercarse a otros lugares en busca de alimento.

La Municipalidad de Lo Barnechea tomó nota de este fenómeno y decidió generar un espacio cercado de 6.300 metros cuadrados para que los cóndores puedan comer carne equina –suministrada por el municipio– sin ser atacados. Según informó El Mercurio, este “suplementero” se ubicará en el Santuario de la Naturaleza Yerba Loca.

“Me parece que es bueno que la municipalidad esté tomando una medida como esa, pero es paliativa. Yo creo que las medidas tienen que ir mucho más allá, tienen que ser de fondo e integrales. Tenemos que hacernos cargo de lo que, como seres humanos, hemos alterado, dañando a otras especies”, comenta Patricia Cocas, fundadora de ProAnimal Chile, en diálogo con El Ciudadano.

Patricia Cocas

En este sentido, Cocas sostiene que la situación de cóndores en zonas residenciales deriva de la falta de “responsabilidad de la especie humana”. Al respecto, señala que “hemos ocupado espacios que le pertenecen a otras especies silvestres. Por lo tanto, después los animales llegan fácilmente a lugares donde está el humano. Hemos alterado todos esos ecosistemas”.

La fundadora de ProAnimal Chile también detecta la introducción de “especies que no son propias de este lugar, sin el control y responsabilidad necesaria. Eso ha hecho que tengamos el problema que hay con los castores, jabalíes, con distintas especies que hoy generan un gran daño ecosistémico, pero eso ha sido responsabilidad del humano”.

También identifica una irresponsabilidad “con la tenencia de animales de compañía, como los perros, que después generan este problema de los perros asilvestrados, que en algún minuto fueron de un humano que no se hizo cargo, lo abandonó y llegaron a estos espacios y lo que hacen, en el fondo, es tratar de sobrevivir”.

Las dudas

El artículo de El Mercurio también detalla algunas de las características que tendrá el suplementero. La obra será concluida en enero y la reja que cercará el terreno tendrá una altura de 1,5 metros, más 50 cm por debajo de la tierra, ante eventuales excavaciones de los perros que ronden el lugar.

Las dudas de Patricia Cocas se orientan hacia eventuales cambios en la conducta de las aves, que ahora recibirán alimento una vez por semana. “Claramente se va a alterar su comportamiento, pero hay una situación de emergencia, porque si no tienen alimentos, vamos a tener muerte de cóndores o bien van a llegar a lugares donde hay humanos y sabemos lo que pasa, muchas veces los matan”, advierte.

Agrega que “el cóndor es un animal que tiene que saber agarrar sus presas del medio ambiente, de los espacios naturales que tienen. Con esto les estás dando comida de manera fácil, casi como una mascota, pero no queda otra opción”.

Otra duda concierne al tipo de carne que recibirán los cóndores, puesto que su dieta se compone de restos de animales silvestres, sin embargo, la medida de Lo Barnechea considera entregar carne de caballo, presumiblemente, de procedencia industrial. Si bien Patricia Cocas considera aventurado plantear potenciales efectos, afirma que “habría que cuestionar qué pasa al ser alimentados con otro tipo de carne, que tiene otro tipo de tratamiento”.

A El Mercurio, el alcalde de Lo Barnechea, Felipe Guevara, dijo que el suplementero podría convertirse en un atractivo turístico. “Queremos hacer un avistadero de cóndores, que sea un atractivo turístico, desde el Camino a Farellones, para que la gente los pueda observar en vuelo”, expresó al matutino de los Edwards.

La idea es cuestionada por la representante de ProAnimal Chile. “No me parece bien, porque el cóndor es una especie silvestre que debe seguir en ese medio y empezar a generar esta relación humano-cóndor, ellos podrían aprender a perder el miedo a la especie humana, cuando sabemos lo que ha pasado. Al perder el miedo, luego se ven expuestos a todo tipo de conductas, como los cazadores, quienes indiscriminadamente y sin ninguna ética, cazan especies como el cóndor”, manifiesta.

“Creo que hay que ir más al fondo: replantearnos cómo seguimos relacionándonos con las otras especies y hasta dónde seguimos teniendo esta cultura de invadir espacios, sin tener conciencia del entorno natural donde estamos”, sentencia Patricia Cocas.

Felipe Menares Velásquez
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