A las 2 de la madrugada de este viernes comenzó el corte del suministro de agua potable en 27 comunas del Gran Santiago, las que dependen del servicio de Aguas Andinas, producto del alto nivel de turbiedad en el cauce del río Maipo. De acuerdo a cifras del Gobierno, 670 mil hogares fueron afectados por la medida que implicó la interrupción del normal funcionamiento de la capital.

En abril de 2016 ya se había efectuado un corte por parte de Aguas Andinas, también por un aumento del material sólido en las aguas del Maipo, que es arrastrado cuando aumenta el volumen del torrente en situación de lluvia.

Claudio Orrego

Sin embargo, la reiteración del episodio ha generado la molestia en la población capitalina, considerando que las precipitaciones de las últimas horas no constituyen un temporal o algo similar. En punto de prensa, el intendente metropolitano, Claudio Orrego, llegó a decir que en algunos sectores habían caído 70 mm de lluvia, evidenciando la fragilidad de Santiago ante eventos de esta naturaleza.

Durante la noche del jueves 20 de abril, la autoridad regional evitó responsabilizar a Aguas Andinas y situó la causa matriz del corte en el «cambio climático». Al respecto, Orrego afirmó que «llegó para quedarse en nuestra región y en nuestro país, miren lo que ha pasado en Colombia, en Perú».

En línea con el personero democristiano, el gerente corporativo de Servicio al Cliente de Aguas Andinas, Eugenio Rodríguez, dijo que las interrupciones del suministro se deben «al empeoramiento de las condiciones climatológicas».

Pasando la pelota

¿Qué dijeron este viernes los aludidos? En un punto de prensa conjunto, Orrego señaló que «desde el punto de vista climático, es un hecho, ya lo ha dicho la Dirección de Meteorología, que este tipo de fenómenos, que ya llevamos tres en poco más de un año, de mucha lluvia en altura, arriba de 3 mil 500 metros, obviamente son cosas que ya empiezan a ser parte de la normalidad y generan problemas en la ciudad».

Sin embargo, durante esta jornada optó por repasar a Aguas Andinas al afirmar que «es evidente que las inversiones que ha realizado la empresa, de cara a esta nueva realidad climática, son insuficientes. Aquí hay que hacer inversiones que le den autonomía a la ciudad de Santiago. Las nueve horas históricas con las cuales se podía abastecer Santiago ante un corte, son insuficientes frente a esta nueva realidad climática y esperamos que las exigencias que ha hecho la autoridad regulatoria sean cumplidas por Aguas Andinas».

Eugenio Rodríguez

En tanto Rodríguez, representante de la empresa sanitaria, señaló que están trabajando en un estanque que almacenará 1.500 millones de litros de agua potable y que esperan terminarlo en 2019. Además, comentó que están en coordinación con la autoridad para iniciar de aquí a diciembre «obras adicionales que puedan aumentar algo la autonomía que tenemos hoy (9 horas)».

De acuerdo a su versión, el origen del corte «no es una falla en ninguna de nuestras plantas. Están operativas y funcionando. Lo que se hace es detenerlas cuando el río Maipo presenta las condiciones que todos hemos podido ver en televisión», refiriéndose al incremento de la turbiedad del cauce.

«Acá lo que hay es un río que no entrega el agua necesaria en calidad para producir la cantidad de agua que necesitamos en la Región Metropolitana (…) cada vez que el río Maipo traiga las condiciones que trae hoy será necesario hacer un corte del agua potable», sentenció el ejecutivo.

Ni una palabra sobre Alto Maipo

El Ciudadano dialogó con Marcela Mella, vocera de la Coordinadora Ciudadana No Alto Maipo, para contrastar las versiones emanadas desde la Intendencia y Aguas Andinas. «Hace diez años venimos expresando que cuando se evaluó ambientalmente el proyecto Alto Maipo, no se incorporó la variable de cambio climático, asociado a la construcción y el impacto que iba a producir en la cuenca», apunta al inicio de la conversación.

La dirigenta explica que «al no incluir la variable cambio climático, en una cuenca que ya está siendo afectada gravemente por este fenómeno, uno puede llegar a pensar razonablemente que la construcción del proyecto Alto Maipo hoy se suma al impacto que ya tiene esta cuenca».

La representante de la Coordinadora argumenta que los trabajos del proyecto hidroeléctrico han removido material sólido, desplazándolo a las orillas del cauce. Esto provocaría el aumento en la turbiedad de las aguas del Maipo.

Grandes volúmenes de tierra removidos por trabajos de Alto Maipo. Imagen capturada el lunes 17 de abril. Créditos: Coordinadora No Alto Maipo.

«La semana pasada estuvimos en las tres subcuencas que están siendo impactadas por la construcción del proyecto Alto Maipo y pudimos constatar la gran cantidad de material acopiado a orillas de los distintos ríos y esteros. Cuando se produce el aluvión, los ríos y esteros crecen y, por lo tanto, arrastran todo lo que encuentran en su camino, entre esas cosas, la gran cantidad de sedimento y material acumulado a la orilla de los cauces», explica.

Por otro lado, las faenas del proyecto han incluido el desvío de los cauces de agua. En este sentido, Marcela Mella expone que «cuando el agua corre, lo vuelve a hacer por los lugares donde naturalmente lo ha hecho. Entonces, la intervención en los cauces, provocada por Alto Maipo, se suma a la situación de cambio climático y tenemos esta gran cantidad de sedimento en el río, que Aguas Andinas no es capaz de limpiar para abastecer a la capital con agua potable».

Voltereta de Aguas Andinas

Pero hay más, porque desde la Coordinadora recuerdan la oposición expresada por Aguas Andinas, en primera instancia, contra el proyecto Alto Maipo -según relata Marcela Mella- «porque podía interferir con el abastecimiento de agua potable”. La empresa, agrega, “también expresó razones por las cuales sospechaban que cuando operara el proyecto también iban a tener estas dificultades para cumplir con su concesión de entregar servicio sanitario».

«Ninguna de las preocupaciones que Aguas Andinas manifestó han sido resueltas por el proyecto. Lo que sí hubo es que en 2011 Aguas Andinas y Alto Maipo firmaron un contrato que, en primera instancia fue secreto, y que esta organización tuvo que dar una lucha jurídica para hacerlo público», agrega la vocera de la agrupación.

Marcela Mella

Marcela Mella cuenta que, al momento de revelarse el contenido del contrato, entendieron las razones por las cuales Aguas Andinas dejó de oponerse a Alto Maipo, fundamento que explicaría por qué el gerente de la empresa sanitaria no ha dicho palabra alguna en relación a la responsabilidad de los trabajos de la hidroeléctrica sobre el aumento de material sólido en las aguas del Maipo.

«Lo que existe ahí es un contrato millonario donde Aguas Andinas pone a disposición de Alto Maipo, si éste llega a operar alguna vez, las reservas de agua potable de Santiago. ¿Cómo es posible que la autoridad, la Superintendencia de Servicios Sanitarios, permita que Aguas Andinas y Alto Maipo firmen este contrato poniendo en riesgo las reservas de agua potable?», se pregunta la dirigenta.

Como si estos antecedentes no bastaran, Marcela Mella aporta otra arista para entender las complejas consecuencias de intervenir la accidentada geografía que acoge al río Maipo. 

«La Conaf entregó a Alto Maipo un permiso para talar miles de hectáreas de bosque nativo, en la zona donde realizan sus trabajos. El bosque nativo también actúa como contenedor natural de estos fenómenos, por lo tanto minimiza el riesgo, pero al no estar ese bosque, el agua pasa de largo y encuentra toda esta cantidad de material removido que se arrastra hasta el río Maipo y Aguas Andinas no tiene ninguna posibilidad de limpiarla», afirma la vocera de la Coordinadora.

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