Corea del Sur completó hoy el despliegue del sistema antimisiles THAAD en su territorio con la instalación de cuatro interceptores de proyectiles adicionales con los que Seúl busca mejorar su defensa en caso de un ataque de Corea del Norte.

“El Gobierno desplegó provisionalmente las lanzaderas adicionales del sistema THAAD de las Fuerzas de Estados Unidos en Corea del Sur para proteger la vida y la seguridad de la gente de las cada vez más intensas amenazas nuclear y de misiles de Corea del Norte”, dijo el Ministerio de Defensa de Seúl en un comunicado.

El ministerio matizó que la instalación es provisional y se tomará una decisión sobre su despliegue permanente cuando se realicen los estudios de impacto medioambiental pertinentes, que ya llevaron al Gobierno del presidente Moon Jae-in a paralizar el pasado junio el emplazamiento de los cuatro dispositivos.

“La batería estará operativa tan pronto como EE.UU. finalice sus procedimientos internos”, dijo el portavoz de Defensa, Moon Sang-gyun, en una rueda de prensa recogida por la agencia Yonhap.

El primer ministro surcoreano, Lee Nak-yon, admitió que el despliegue del escudo ha sido una decisión “difícil” pero “inevitable, para proteger a la población en respuesta a la sofisticación del programa nuclear y de misiles norcoreano”, durante una reunión del Ejecutivo recogida por la agencia local Yonhap.

Lee aludió así al fuerte rechazo que ha suscitado la instalación de la batería entre la población local, lo que se ha reflejado en sucesivas protestas que culminaron hoy con enfrentamientos violentos entre centenares de residentes y las fuerzas de seguridad, que han dejado docenas de heridos.

Unos 8.000 policías fueron desplazados hasta el área cercana al lugar, donde unos 400 manifestantes trataron de impedir el acceso de las lanzaderas a la base de artillería cercana atados a camiones que bloqueaban las carreteras y formando cadenas humanas.

Las lanzaderas instaladas hoy se sumaron a las dos ya situadas en el terreno, un antiguo campo de golf situado a unos 300 kilómetros al sur de Seúl y a 18 kilómetros al norte de la ciudad de Seongju.

El despliegue completo de la batería del sistema estadounidense de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD), que consta de al menos seis lanzaderas, llega 14 meses después de que Washington y Seúl acordaran su instalación en territorio surcoreano en julio de 2016 para contrarrestar la pujanza armamentística de Pyongyang.

El sistema se compone además con unos potentes radares de largo alcance de banda X y una unidad de control y comunicaciones, que ya fueron instaladas en abril, junto a las dos primeras lanzaderas.

Además del rechazo local por el temor a convertirse en objetivo primario para los ataques de Pyongyang y a los efectos que sus radares tengan para la salud y sus cultivos, el THAAD se ha cosechado las protestas de países como China y Rusia, que consideran que el sistema podría emplearse para espiar a sus bases militares.

El ministerio surcoreano de Exteriores añadió que “observará atentamente posibles reacciones de China”, después de que el gigante asiático hiciera un boicot encubierto sobre empresas y productos surcoreanos como represalia por el THAAD, señaló su portavoz, Cho June-hyuck, en rueda de prensa.

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