-Candidato, hoy 13 de octubre, se conmemora el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, usted siempre se ha mostrado preocupado con la temática, ¿a qué se debe su interés?

Así es, la ONU estableció este día a través de una resolución de la Asamblea General en diciembre de 2009. Desde entonces, se utiliza esta fecha para hacer un llamado a los gobiernos, a la sociedad civil, a la academia, a tomar medidas dado el enorme impacto en las vidas de las personas y de las comunidades, producto del daño ocasionado por los desastres naturales. Que más bien son socio- naturales, pues la intervención humana en el ambiente se incrementa de forma sostenida y muchas veces de manera irresponsable. Mi interés es de larga data como ciudadano, como vecino, como legislador y también como candidato presidencial. Pues en cada una de estas dimensiones de mi vida he visto los efectos nefastos de la falta de prevención adecuada, o de un actuar durante los desastres que no se condice con la gravedad.

-A propósito, se lo vio combatiendo incendios el pasado verano en la Región del Biobío, ¿corresponde a un senador ir a los sectores de riesgo o más bien debiese actuar a nivel legislativo?

No es incompatible estar junto a la gente que solicita apoyo en un momento crítico, pues los voluntarios bien orientados y preparados, resultan fundamentales en ocasiones como aquellas; en ese sentido, siempre hemos actuado de manera comprometida y solidaria, tratando de ser consecuentes entre lo que planteamos y lo que actuamos. No podría quedarme en una oficina mientras las vecinas y vecinos reclaman nuestra presencia.

– La Presidenta Bachelet presentó la Estrategia para el Fortalecimiento de la Gestión en Incendios Forestales, para ser más efectivos en el combate al fuego, que ha consumido miles de áreas forestadas en los últimos tres años. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa?

Es importante reconocer esta iniciativa, que puede sumarse a tantas otras. Pero lo que necesitamos en definitiva es una nueva institucionalidad. Chile es un país sometido a las fuerzas de la naturaleza, como pocos. Los desastres y los costos asociados han colocado a nuestro país en un estado de vulnerabilidad financiera muy complejo y delicado, que no todos logran entender y sopesar. La OCDE nos clasificó el año 2012 como el país que más gasta, entre el grupo del G20 y otros seleccionados, en relación porcentual al PIB, por las pérdidas ocasionadas por los desastres en el periodo 1980-2011, posicionándonos por tanto como los N° 1 del “ranking”. Pues mientras Chile gastó montos cercanos al 1,2% de su PIB para todo ese periodo, otros países de la región y que se ven enfrentados a desastres y catástrofes con la misma frecuencia que nosotros – como lo son México y Colombia – gastaron montos apenas superiores al 0,2% de su PIB por las pérdidas sufridas.

-Es una diferencia considerable…

Nuestra situación de gasto por pérdidas es cuatro o más veces mayor que la de otros 17 países del estudio. Tenemos el reporte de la evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres 2015, de la Estrategia Internacional de Reducción de Riesgo de Desastres de Naciones Unidas, el cual nos incluyó dentro del conjunto de naciones que verían comprometida la resiliencia fiscal ante una situación de pérdida cada 100 años, lo que lo convierte en un país vulnerable en sus expectativas de desarrollo.

-También un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, referido a Chile y que establece un índice de gobernabilidad y políticas públicas en gestión de riesgo de desastres, señaló que nuestro país muestra un resultado “incipiente” con apenas un 28,57% de logro, y un componente “protección financiera”, aquel que tuvo el resultado más bajo, sólo 5% de logro. Es decir candidato, hay coincidencia en la vulnerabilidad.

Cuando coinciden varios organismos internacionales especializados, es para preocuparse. El BID recomienda promover una normatividad que designe un solo actor nacional responsable de brindar asistencia técnica y lineamientos a niveles territoriales y sectoriales para el análisis del riesgo de desastres. También, la OCDE señala que la gobernanza positiva de riesgos es una inversión clave para los países, así como un medio de preservar la competitividad futura y el crecimiento económico sostenible. Debemos dejar de ser reactivos y pasar a preocuparnos de todo el proceso de gestión del riesgo de desastres, con todos sus componentes o fases.

P: ¿Pero ello justifica la creación de un nuevo Ministerio?

La oficina de las Naciones Unidas para la reducción de riesgo de desastre y el Centro Internacional de Excelencia para la Investigación sobre Riesgo de Desastres señalaban ya el año 2014, que hoy en día impera en muchos países un enfoque administrativo convencional sobre los riesgos de desastres, que en vez de centrarse en reducir dichos riesgos, las pérdidas, la exposición y la vulnerabilidad en el largo plazo, solo se centra en la preparación y en la respuesta para la emergencia. Pero se requiere invertir en el ciclo completo de capacidades de gestión de riesgos, desde su identificación y evaluación, prevención, mitigación, preparación y respuesta, hasta la recuperación, reconstrucción y reforma de políticas sociales y financieras.

Por ello, es imprescindible desde nuestro punto de vista y de Partido País, que Chile tenga una institucionalidad que permita la integración de los actores y que tenga la fuerza suficiente para la implementación y desarrollo de políticas públicas en materias de gestión de riesgo de desastres. Es urgente la creación del Ministerio de Gestión de Riesgo de Desastres y Emergencias, pues solo por medio de él, podremos por fin darle integridad, complementariedad y articulación a nuestro sistema, como una clara manifestación de gobernanza de nuestros riesgos y dejaremos de seguir cometiendo los errores que hasta ahora hemos estado cometiendo. Debemos estar a la altura de un país que vive amenazas múltiples, en un contexto de cambio climático y sus efectos.

-Usted ha tenido entre otras iniciativas parlamentarias, la creación de una dirección nacional de geociencias, ingeniería y ciencias sociales para la reducción del riesgo de desastres, ¿qué funciones cumpliría esta entidad?

-La de un órgano articulador e integrador, que pudiese desarrollar y promoviese la investigación, con herramientas y responsabilidades concretas, y con alta aplicabilidad del conocimiento científico y académico en políticas de reducción del riesgo de desastres. De esta dirección dependerían tanto el centro nacional y los centros regionales de alerta temprana. Esperamos legislar para establecer la profesionalización de los actores y estándares de gestión, regulaciones y mecanismos de control.

-Para esta iniciativa se necesitan fondos, ¿cree que tendría aprobación de un presupuesto para ello?

Es lo que nos dicen los estudios que hemos mencionado. En definitiva, hay que invertir pero el ahorro será sustantivo. Tendremos que crear un fondo estable e independiente del crecimiento económico del país, de manera de contar con financiamiento permanente de las acciones de prevención y mitigación de los riesgos presentes en el país.

-¿Cree que estamos cumpliendo con el Marco de Sendai, el cual fue adoptado por todas las naciones asistentes a la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres?

El Marco de Sendai llama a la comunidad internacional a tener un enfoque preventivo del riesgo de desastres, nos dice que hay que centrarse en la gente, en las personas, desde una mirada de riesgos múltiples y de múltiples sectores, y reducir significativamente las muertes, la destrucción y el desplazamiento causado por los desastres de aquí al año 2030.

Sin embargo, no he visto un nivel de participación popular y sistemática; Sendai llama a incluir a los actores pertinentes: a las mujeres, a los niños y jóvenes, a las personas con discapacidades, a los migrantes y a nuestros pueblos originarios. También a los voluntarios, y sin duda a los académicos y profesionales. Rescatar la experiencia de los adultos mayores. Pues sin la gente, en un nivel de alta coordinación con quienes gobiernan, quedaremos siempre en deuda. ¿Cuántas personas en Penco, Renca, Talcahuano o Iquique crees que han podido leer los documentos a los que nos hemos referido o comprenden los proyectos para una nueva institucionalidad? Cuando decimos con la gente siempre, es en este sentido. Sin la gente, sin el pueblo chileno, no se puede construir una política de prevención auténtica y eficaz.

-Finalmente, el miércoles 2 de agosto fue denominado como el “Día de la sobrecapacidad de la Tierra” pues según ONGs ambientalistas y ecologistas “a partir de esa fecha, la humanidad habrá consumido el conjunto de los recursos que el planeta puede renovar en un año. Tiene esto algún vínculo con los desastres socionaturales?

-En cierta medida es así. Los modelos de desarrollo socioeconómico actuales pueden favorecer no solo el agotamiento de los recursos naturales y la contaminación del aire, de las aguas y las tierras, sino también la destrucción de aquellos factores que pueden ser protectores, generar mayores vulnerabilidades y mayores riesgos ante desastres. Por eso los cambios no pueden ser puntuales ni sectoriales. Ante problemas complejos, las respuestas debiesen ser integrales y oportunas.

 

 

 

 

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